La Asociación de Vecinos de Illa Plana, Illa Grossa-Illa de Valerino ha iniciado una nueva etapa tras la celebración de una asamblea extraordinaria en la que se incorporaron decenas de nuevos socios y se eligió una nueva junta directiva. La entidad asegura que su principal objetivo a corto plazo será impedir la instalación de un conocido restaurante-club-cabaret en el antiguo hotel Corso, un proyecto que consideran «incompatible» con el barrio y contra el que anuncian acciones legales.
La reunión, celebrada este pasado viernes, sirvió para ratificar la única candidatura presentada, encabezada por Alberto Sánchez Runde como presidente. Completan la nueva junta Marián Suárez como vicepresidenta; Celestino Aguilera como secretario; Amadeo Tapia como tesorero y los vocales José Antonio Ferragut, Ana Serapio y Josep Miquel Torres.
Según informó la asociación este sábado a través de un comunicado, el debate de la asamblea se centró casi exclusivamente en el proyecto impulsado en el establecimiento ubicado en la zona de Marina Botafoch. Los vecinos reiteraron su rechazo a la iniciativa al considerar que supondría un aumento de los problemas de tráfico, ruido y aparcamiento que, aseguran, ya padece el barrio por la actividad portuaria. Durante el encuentro también se expuso el trabajo realizado por el equipo técnico y jurídico contratado por la asociación. Según sostienen los vecinos, el proyecto carece del «encaje legal necesario y la licencia concedida por el Ayuntamiento de Ibiza presenta presuntas irregularidades».
La entidad afirma que el expediente se sustenta en una supuesta licencia de sala de fiestas que, según su interpretación, nunca habría existido como tal. Asimismo, mantiene que la normativa urbanística vigente impediría autorizar una nueva actividad de estas características en la zona y considera que la licencia municipal otorgada debería ser declarada nula. Por este motivo, la asociación anunció que emprenderá las acciones jurídicas necesarias para solicitar la anulación de la autorización concedida al proyecto.
Otro de los asuntos abordados fue el intento de reanudación de las obras registrado el pasado 9 de junio. Según explicaron los vecinos, alertaron tanto al celador municipal como a la Policía Local al considerar que determinados trabajos podían incumplir las restricciones establecidas por el bando municipal que regula las obras durante la temporada turística. Los asistentes manifestaron su intención de mantenerse vigilantes ante cualquier actuación que, a su juicio, pueda vulnerar la normativa vigente. La asociación recordó además que ya se habían movilizado durante el pasado mes de abril por el inicio de trabajos antes de las fechas permitidas. Más allá de este conflicto, la nueva junta expresó su voluntad de revitalizar la entidad y ampliar su actividad a otras cuestiones que afectan al barrio. Entre los temas citados figuran la situación del acantilado, los problemas de movilidad y aparcamiento, la limpieza urbana o el impacto de la llegada de cruceros.
Desde la asociación consideran que la elevada participación registrada en la asamblea demuestra el creciente interés vecinal por implicarse en la defensa de los intereses del barrio. Asimismo, sostienen que su actuación puede servir de precedente para otros colectivos ciudadanos de la isla en cuestiones relacionadas con el cumplimiento de la normativa urbanística y administrativa.