Con motivo del Día Mundial de la Lucha contra la Desertificación y la Sequía, la Alianza por el Agua y Amics de la Terra Eivissa han lanzado una seria advertencia: la isla se encuentra en un proceso acelerado de degradación ambiental en el que los efectos del cambio climático global se ven severamente agravados por la sobreexplotación de recursos y la presión urbanística local.
Los datos de la Alianza por el Agua reflejan un escenario crítico. En los últimos 70 años, la temperatura media de Ibiza ha aumentado 1,26 °C, mientras que las precipitaciones anuales han caído en 78 mm. Este proceso se ha recrudecido en el último lustro, registrando en 2023 el año más seco de la historia de la isla, con menos de 300 mm acumulados y apenas 20 días de lluvia.
El cemento como multiplicador del problema
Ambas entidades coinciden en señalar que a este adverso panorama climático se le superpone una gestión del territorio insostenible. Amics de la Terra denuncia que el urbanismo temerario transforma el suelo de Ibiza en una superficie impermeable y compactada. Cada nueva carretera o edificación actúa como un «tapón» de hormigón que impide que el agua de lluvia se infiltre para recargar el subsuelo, provocando que las tormentas torrenciales deriven en graves inundaciones y pérdida de tierra fértil en lugar de regenerar la isla. Como ejemplo de esta contradicción, los ecologistas señalan que el PGOU de Sant Antoni mantenga todavía 9 hectáreas urbanizables en zonas inundables entre torrentes.
Esta impermeabilización impide la recuperación natural de unas reservas hídricas subterráneas que, según la Alianza por el Agua, se encuentran crónicamente sobreexplotadas por el crecimiento urbano y residencial, responsable del 89% del consumo total de agua de la isla (frente al 7% del uso agrícola actual). Como consecuencia de esta presión demográfica y turística, 13 de las 16 masas de agua subterránea de Ibiza están ya en mal estado debido a la sobreexplotación o la salinización, situando las reservas globales al 55%.
Ante esta situación, que pone en jaque la supervivencia del sector agrícola por el agotamiento de los pozos, las organizaciones exigen medidas drásticas a las administraciones públicas. Amics de la Terra reclama una moratoria urbanística total en zonas de riesgo e inundables, así como dejar de fiar el suministro a nuevas desaladoras por su elevado consumo energético y el daño que la salmuera causa en el mar.
Como alternativa, ambas entidades urgen a frenar la presión demográfica y a «cerrar el ciclo del agua» mediante la reutilización real de las aguas depuradas. En este sentido, Amics de la Terra critica que infraestructuras como la depuradora de Sa Coma viertan diariamente al mar 25.000 metros cúbicos de agua útil que, si se eliminaran sus filtraciones salinas, podrían aprovecharse para el campo, prevenir incendios y regenerar humedces como Ses Feixes. Por todo ello, lamentan que las últimas normativas urbanísticas vayan en la dirección contraria y exigen la aplicación inmediata de límites reales al crecimiento de la isla.
Y nadie hará mención a los litros de agua que consumen las innumerables piscinas de los hoteles y mansiones de la isla?