El pleno de Vila aprobó este jueves por unanimidad una moción presentada por el PP en defensa de los chiringuitos tradicionales de gestión familiar «que forman parte del patrimonio popular, social y turístico de la isla de Ibiza». Con esta aprobación, el Consistorio considera que es necesario «compatibilizar la protección del litoral y el cumpliendo de la normativa vigente con la preservación de aquellos establecimientos arraigados al territorio que, después de muchos años de dedicación, ayudan a mantener limpio y cuidado el entorno».
Para el Ayuntamiento de Ibiza, los chiringuitos tradicionales son «parte del paisaje y esencia del litoral ibicenco» además de «un elemento diferenciado de la identidad turística y social de la isla». Por ello, el pleno instará a la Demarcación de Costas a «abrir vías de diálogo con los titulares de este tipo de establecimientos para estudiar posibles fórmulas de adaptación, regularización o compatibilización con la normativa vigente». Una normativa que ahora obliga a retirar de la zona de dominio público marítimo-terrestre las construcciones que no sean desmontables.
La moción fue defendida por el portavoz del Gobierno municipal, Rubén Sousa quien agradeció el apoyo de todos los grupos. Sousa afirmó que se trata de una moción «en defensa de lo tradicional y para preservar el litoral». Sin embargo, recordó a los socialistas que su defensa del litoral no siempre ha sido tan contundente como ahora. En este sentido, puso como ejemplo el caso del pelotazo de Talamanca: «No tuvieron problemas en cambiar el deslinde de Costas para construir una mansión».
Estas palabras las dirigió directamente al concejal del PSOE Jordi Salewski al que recriminó que «en el momento del pelotazo era más socialista que ecologista». «Le daban igual el litoral, el cemento y todo», según le reprochó, «ahora se pone aquí el chándal de ecologista».
Salewski, por su parte, indicó que «defender la tradición no puede ir con legalidad». Y, en respuesta a Sousa añadió que en Talamanca no hubo pelotazo. Sobre el chándal de ecologista, el edil expresó que todos deberían serlo porque «la gente en este planeta se está muriendo».
Por otro lado, durante la celebración del pleno el concejal de Medio Ambiente, Jordi Grivé, expuso las acciones desarrolladas hasta ahora para que la ciudad cuente con una red de refugios climáticos. En este sentido, Grivé explicó que el plan Eivissa Habita contempla como uno de sus principales ejes la renaturalización de la ciudad. Esto se llevará a cabo «proponiendo espacios verdes donde puede reunirse la población a la ves que representan medidas contra el cambio climático». Además, está prevista la construcción de un parque intergeneracional de 10.000 metros cuadrados en Cas Serres con un presupuesto de un millón de euros.
El plan contempla también la creación de varios corredores verdes en calles y espacios públicos de la ciudad. En total, sumarán 15.000 metros cuadrados de unas calles que hoy no disponen ni de vegetación ni de sombras. Con el proyecto, estas calles, que en verano se convierten en islas de calor, «serán transformadas mediante la plantación de árboles autóctonos o adaptados al clima local». El corredor principal, según afirmó Grivé, irá desde el centro de la ciudad hasta el hospital de Can Misses.
Otras actuaciones serán la renovación del parque de sa Colomina y la creación de una nueva zona verde en Sa Real. El presupuesto total es de 2,5 millones de euros. Grivé también precisó que los refugios climáticos son una infraestructura esencial para la planificación urbana moderna «debido a los efectos acelerados del cambio climático». En Vila, estos refugios se irán creando en los próximos cuatro años.
¿Bajo el pretexto de tradición familiar les vamos a regalar una concesión pública de 50 años más? Esto es prioridad payesa