El pasado lunes 22 de junio, la delincuencia golpeó de lleno a un pequeño negocio personal en Ibiza. Un martillo hidráulico, una herramienta indispensable para el trabajo diario de la empresa de Kirk y valorada en unos 8.000 euros, fue robado de una obra. En un primer momento, el propietario decidió dar un margen de tiempo antes de interponer la denuncia oficial, con la esperanza de que la maquinaria apareciera por su cuenta. Sin embargo, días después, el panorama se presenta más desalentador.
A pesar de que cuenta con amigos en la zona del robo que se han volcado para intentar averiguar qué pasó, las expectativas de que esta maquinaria aparezca son mínimas. El dueño del negocio confiesa que lo ve «bastante negro», ya que, según la información que le ha llegado, el modus operandi de este tipo de delincuentes es muy directo: «Muchas veces estos ladrones vienen y, tras llevarse lo que querían, cogen un barco... el martillo podría estar ya fuera de Ibiza».
500 euros al día
El impacto de este robo en un negocio personal es demoledor. Kirk relata que tiene la máquina principal completamente parada, lo que se traduce en unas pérdidas de entre 400 y 500 euros al día. A este goteo constante de dinero perdido se le suma el gasto inevitable de tener que adquirir un nuevo martillo hidráulico, cuyo coste estima en unos 6.000 y 8.000 euros. «Es un golpe», responde con sobriedad al ser preguntado por cómo le está afectando esta situación a nivel emocional.
Ante la posibilidad de que algún compañero del sector le hubiese prestado una herramienta similar para capear el bache, Kirk descarta por completo la opción debido a la viabilidad técnica y el riesgo: «Cada máquina tiene un enganche diferente, además de que nadie se puede arriesgar a dejar un martillo tan caro, exponiéndose a que se rompa».
La pérdida económica no se limita al valor de la herramienta y al tiempo parado. El robo ha desencadenado un problema logístico que Kirk califica de «2x1». Al no poder responsabilizar al contratante de la obra por la sustracción del martillo, el empresario se ha visto obligado a desplazar una segunda máquina al lugar «por la que no puedo cobrar».
«Esta segunda máquina podría tenerla produciendo en otro lado, pero no puedo. Estoy perdiendo en términos de ser más productivo y, en cambio, la estoy ‘regalando’ en esta obra», lamenta el afectado, visibilizando cómo el robo de un solo componente termina por desestabilizar la planificación de toda la empresa.
Al ser consultado sobre las medidas de seguridad, Kirk explica que en su sector es complejo innovar ya que «normalmente se queda todo atado, apretado y fijo» para evitar que se lleven nada. Sin embargo, el gran punto débil del martillo hidráulico es que «se puede quitar con cualquier llave universal».
Además, se da la paradoja de que, aunque las máquinas principales sí cuentan con seguros e incluso llevan un sistema de GPS integrado en caso de sustracción, los complementos y herramientas acopladas quedan totalmente excluidos de las coberturas, dejando al autónomo completamente desprotegido ante estas pérdidas.
A pesar del varapalo financiero y logístico, Kirk asegura que a nivel interno de la compañía intentan mantener la «normalidad». Aunque han perdido una herramienta clave que les facilitaba enormemente el día a día, el equipo tiene claro que no queda otra opción que mirar hacia adelante, trabajar mucho y continuar.
UN POCO LLORÓN ESTE HOMBRE, APARTE QUE ESTO PARECE COSAS DE (TRABAJADORES) DE LA MISMA EMPRESA. EN FIN MAFIA PURA DE LA IBIZA ACTUAL.