El pasado viernes Manuel Hernández (Ávila, 1961) se jubiló como comisario de la Policía Nacional en Ibiza al cumplir 65 años. Su nombramiento a finales de 2017 supuso el inicio de la etapa más estable de su cargo al frente de la comisaría ibicenca de los últimos años. Casado con una ibicenca, llegó a la isla por amor y no tiene la intención de abandonarla por nada. Eso sí, tiene en mente repetir andadura por el Camino de Santiago que en sus años de juventud hizo en bicicleta.
—Se retira justo ahora que les van a subir el plus de insularidad a los funcionarios del Estado en Baleares.
—Es una gran noticia porque se refuerza lo que nosotros siempre pedimos, que es que haya estabilidad entre el funcionario, que la gente pues tenga la ilusión o por lo menos la intención de desarrollar un proyecto de vida en la isla, con lo cual ganamos personal que fidelizamos, que conoce el entorno y que puede dar una respuesta de mayor calidad a los problemas que tenemos aquí.
—¿El alto nivel de rotación de la plantilla es uno de los hándicaps de esta comisaría?
—Yo creo que no, porque en el fondo tenemos una presencia permanente de en torno al 50-60 % de la plantilla que conoce muy bien esta isla y de Formentera, que es lo que entra dentro de nuestra demarcación y realmente son los que marcan el estilo de trabajo, son los que marcan un poco las pautas, el modelo a seguir para toda la gente joven y eso está muy consolidado. Tenemos una plantilla muy profesional y que haya rotación tiene su efecto positivo también, porque es aire fresco, son ideas nuevas, es gente joven con muchas ganas de trabajar, muy profesionales que hay que ir moldeando por supuesto, pero eso es tremendamente positivo. Así que conjugamos por una parte gente que está aquí en torno al 50 % y gente nueva que nos aporta muchísimo también. Es verdad que el verano es muy exigente, que tenemos una presión demográfica desde finales de mayo hasta mediados de septiembre que está por encima de las 300.000 personas y que eso significa que tenemos que tener dimensionada la comisaría para dar respuesta a eso, pero actualmente la comisaría está dimensionada.
—¿Entiende que llevemos 10 años hablando de los pisos para policías o para funcionarios en el solar contigo la comisaría y aún no se haya hecho nada?
—Bueno, parece que tenemos buenas noticias en relación con este tema por lo que se aprobó en el Consejo de Ministros y parece que hay partidas ya para empezar a ejecutar el presupuesto. Es verdad que desde 2018 o 2019, que fue cuando se firmó el primer protocolo entre las instituciones y vino la secretaria de Estado de ese momento a firmarlo pues se levantaron muchas esperanzas. Esperábamos que se hubiera podido iniciar antes, pero bienvenido sea cuando llegue.
—¿Ibiza es una ciudad segura?
—Sí, estoy convencido. A veces encontramos que se cometen delitos porque no se toman medidas que son muy evidentes, como cerrar las puertas del coch. Es verdad que han aumentado bastante los delitos en el ámbito de la ciberdelincuencia y eso son cosas bastante difíciles de prevenir por nuestra parte porque forman parte ya de actuaciones que los propios usuarios de Internet tienen que tener en cuenta. Nosotros transmitimos estrategias para que las personas tomen precauciones, pero hay veces que con muchísima habilidad se puede proceder al engaño. Hay que estar muy ojo avizor con este tipo de delitos, que sí están creciendo. El resto los estamos manteniendo en unos niveles que son muy razonables, que incluso están descendiendo en relación a otros años.
—Históricamente, los barrios más conflictivos en Ibiza han sido sa Penya y ses Figueretes. ¿Sigue siendo así?
—Yo creo que en ses Figueretes se está muy bien. Es verdad que es un barrio con muchísima población joven y, además, multicultural donde los haya, pero yo creo que tanto los vecinos, las asociaciones como las instituciones saben que en cuanto hay cualquier problema estamos ahí. Nos llaman, vamos y resolvemos. Esto genera también mucha confianza en la población. Es verdad que saltan chispas de vez en cuando, pero la población sabe las llamadas se atienden inmediatamente. También es cierto que el nivel de intolerancia hacia este tipo de comportamientos ha aumentado. Es decir, a lo mejor en otro momento podía haber cierto conformismo porque son cosas que están pasando todos los días, no se soluciones e incluso no avisan y ahora mismo la gente cuando ve cualquier problema rápidamente sube un vídeo, nos llama por teléfono y le da salida a la situación, con lo cual la respuesta es más efectiva, más contundente y más rápida.
—Hay partidos que vinculan el incremento de la inmigración, la llegada de más inmigrantes con más delincuencia. ¿Están en lo cierto o se equivocan?
—No hay ningún dato que lo corrobore. A lo mejor alguno tiene algún dato que nosotros desconocemos, pero la estadística oficial no establece ninguna relación entre la llegada de inmigrantes en pateras con el aumento de la delincuencia en Ibiza.
—La llegada de pateras, ¿cómo tensiona a su comisaría?
—Nos tensiona bastante porque requiere bastante esfuerzo, pero están bien definidos los servicios que tienen que abordar. El resto de servicios continúan con su servicio habitual, con su trabajo y sus tareas habituales, con lo cual dando la respuesta que se necesita en el ámbito de la seguridad ciudadana, en el ámbito de la policía judicial, en el ámbito de la recogida de denuncias, de la documentación. Seguimos haciendo el mismo trabajo que cualquier otro día, con lo cual estructuralmente no nos afecta. Afecta coyunturalmente porque, en determinados momentos, cuando tenemos esas oleadas, hay que destinar a gente para que las personas que llegan sean tratadas de la mejor manera y lo más rápido posible. Además, por supuesto, teniendo en cuenta todos los derechos de esas personas y también nuestras obligaciones para realizar los procedimientos administrativos oportunos. Puntualmente hay una exigencia grande de recursos, tanto humanos como materiales, pero no afecta al resto del servicio que realiza la comisaría.
—¿Cuesta que a Madrid le lleguen sus quejas, sus reivindicaciones desde Ibiza?
—Ahora mucho menos porque en Madrid el director adjunto operativo (José Luis Santafé) ha sido comisario de Ibiza, conoce muy bien esta plaza, y nuestro jefe superior también ha estado en puestos de relevancia a nivel de organismos centrales. En ambos casos son muy conocidos míos, tenemos muy buena relación y tienen una información inmediata, directa de lo que pasa aquí y ya nos han dado muy buena respuesta, por ejemplo, este año en la presencia masiva de funcionarios que vienen destinados a Ibiza, no como refuerzos, sino destinados a Ibiza prácticamente en un número histórico. Nunca habíamos recibido a 90 funcionarios de policía para ingresar en esta comisaría destinados este mes de julio.
—¿El comisario de Ibiza recibe muchas presiones políticas o ha podido trabajar con comodidad?
—No, ninguna. Trabajamos con mucha autonomía y eso tengo que agradecérselo a todo el mundo, porque lo primero que demuestra es confianza en que los temas que abordamos son temas a los que hay que dar una respuesta profesional y por lo tanto son los profesionales los que tienen que gestionar y luego los que tienen que rendir cuentas y explicar por qué se ha tomado esa decisión. Eso significa, por un lado, que confían en nuestra capacidad para hacerlo y también están viendo que los resultados son razonables.
—¿El fenómeno de las pandillas juveniles ha llegado a Ibiza?
—Tenemos casos de grupos juveniles, pero lo llevamos muy a rajatabla. Hay unos grupos que se dedican especialmente a investigarlo y aunque haya algunas denuncias y noticias que han salido en relación con los adolescentes, con jóvenes que pueden ser más o menos violentas, no tenemos la sensación de que estén replicando a grupos juveniles ya potentes radicados en otros lugares de nuestro país. En ese sentido estamos muy encima de ellos porque cualquier problema de radicalización queremos atajarlo de raíz, estamos muy pendientes de erradicar cualquier situación que se nos pudiera ir de las manos en el futuro. Ahora mismo entendemos que no hay grupos juveniles de carácter violento que estén radicados en Ibiza.
—¿Crecen los delitos sexuales en Ibiza o se denuncian más?
—Se denuncian más. Hay una mayor conciencia de que determinado tipo de conductas no se pueden tolerar y hay que denunciarlas, algo que antes probablemente no existía. El Código Penal ha ayudado a que esa concienciación se produzca y en este sentido hemos detectado que junto con las estafas, los delitos contra la libertad sexual son los que más aumentan. También hay que decir que tienen un nivel de respuesta eficaz por nuestra parte, por encima del 80 %, con lo cual las víctimas también están bastante seguras de que acudiendo a nosotros no quedará impune el delito del que han sido víctimas.
—¿Qué papel ocupa la UFAM (Unidad de la Familia y Atención a la Mujer ) en su comisaría?
—Un papel importante, especial. Tenemos una UFAM dividida en un grupo de investigación, que se dedica a investigar las agresiones sexuales y todo lo que es violencia de género con una respuesta del 100 %. Ahí sí que no hay problema de la identidad del autor, con lo cual nuestra actuación es inmediata y digamos que la situación de riesgo en la que se pueda encontrar la víctima rápidamente baja del nivel extremo o alto por las actuaciones que tomamos nosotros, que son inmediatas. En el momento en que investigación ha terminado, ya pasa a la parte de protección y la protección de las víctimas.
—En Ibiza, no le voy a descubrir nada, se mueve mucha droga. ¿Cómo afrontan esta lucha?
—No tenemos la capacidad de cambiar las cosas pero sí de actuar contra ellas e intentar aplicar la legalidad en cada momento. Prácticamente a diario tenemos detenciones y tramitamos los atestados. Ahora mismo estábamos haciendo fotos a las últimas intervenciones que se han realizado con gente que estaba vendiendo droga en la calle, en diferentes zonas de ocio. Tenemos claro que hay que seguir aplicando la ley y que aquí no nos vamos a aburrir, sabemos cuál es nuestro trabajo y sabemos qué es lo que tenemos que hacer. El mensaje es que este tipo de conductas son ilegales y, por tanto, no tienen que caer en la impunidad. Nos tienen a todos los cuerpos de seguridad enfrente porque, al margen de las actuaciones contra el menudeo de droga, también hay otras operaciones a un nivel medio o incluso potente que tienen como objetivo los grupos organizados que puedan estar traficando con droga en la isla. Hemos tenido varias intervenciones de mucho calado en los últimos años que también forma parte del trabajo diario, que requieren investigaciones de largo plazo con muchos recursos también, que pero si al final dan resultado pues perfecto porque es lo que tenemos que hacer y lo que se espera que hagamos.
—¿En Ibiza hay bandas de crimen organizado asentadas aquí?
—No te voy a decir que no, lo que pasa es que esas bandas de crimen organizado digamos que también hacen la temporada de verano. Por ejemplo, el tema de relojes de alta gama que se producen con relativa frecuencia en los meses de verano desde mayo a septiembre porque hay una población digamos de turismo de alto standing. Pues, efectivamente, vienen grupos organizados pero les estamos dando también una respuesta importante. Con Europol se trabaja día a día en este tipo de cosas y con la policía italiana, por poner un ejemplo de relojes de alta gama, estamos obteniendo muy buenos resultados.
—¿Con la Guardia Civil hay pique?
—Con el comandante siempre he tenido una relación de estrecha amistad. Además, nos decimos todo lo que hay cuando hay algún problema tanto por un lado como por otro. Somos dos empresas que tenemos unos objetivos similares pero que tenemos muy claro por dónde tiene que estar cada uno y además que la coordinación. Nuestro objetivo es ser un servicio público y resolver los problemas de los ciudadanos, no creárselos porque estemos nosotros discutiendo. Hay muy buena relación.
—¿Frustra que un compañero se pase al lado oscuro?
—Sí, siempre. Además, yo he sido profesor de ética muchos años y he estado muy implicado también en la elaboración del Código Ético de Policía Nacional y cuando ese tipo de cosas pasan la verdad es que se te resquebraja un poco el corazón, es duro. Entendemos que eso ocurre en la vida, no todo va a ser color de rosa. Aquí hemos visto que el trabajo en equipo, el trabajo colaborativo entre los mismos policías, ayuda a que se compense cualquier tipo de situación en la que una persona pueda ser captada para realizar conductas inadecuadas.
—¿Cómo debe ser su sustituto? ¿Qué le aconsejaría?
—A veces parece que en la Policía tenemos que poner cara seria para que se nos respete y transmitir autoridad para que la gente confíe más en nosotros. Esto es como todo: cuando acudes a un profesional del tipo que sea si te resuelve un problema ya estás entendiendo que es una autoridad en la materia, se lo reconoces y no hace falta imponer. Pues yo le recomendaría la sonrisa y las relaciones porque si no contamos con los ciudadanos, con las instituciones, con las empresas, con las asociaciones no resolveremos la mitad de los problemas con los que nos encontramos. Así que no estamos solos en el tema de la seguridad, somos una parte más, quizás la que tenga que coordinar al resto pero de nosotros tiene que partir que el resto también se implique.
—¿De qué está más orgulloso de su paso por Ibiza?
—Estoy orgulloso de algunos asuntos que hemos resuelto muy bien desde el punto de vista operativo y del trabajo que se hace en la comisaría en general. Pero si tuviera que decir dos o tres cosas puntuales de las que me voy muy contento una ha sido el haber sido capaces de organizar la exposición del Bicentenario de la Policía Nacional, el mantenerla aquí todavía en comisaría de manera permanente porque eso nos conecta mucho con la sociedad ibicenca y con la imagen que queremos trasladar de comisaría abierta, transparente y cercana. Y en segundo lugar, pues con el trabajo que se hizo aquí en su día para que agentes, funcionarios de la Policía, ocuparan viviendas en sa Penya. El tema de la vivienda sabemos que es uno de los más sensibles en Ibiza y ahora mismo pues tener 18 o 20 viviendas en las que están viviendo policías en un barrio que hasta no hace muchos años era como un gueto, un barrio muy marginal y que está permitiendo que se vaya abriendo de manera paulatina a la ciudad es otra de las cosas de las que me siento también muy orgulloso.
Todos hablais, de criminalidad a nivel isla, hay que tener encuenta que la Policia Nacional solo trabaja y hace estadística a nivells del Municipio de Eivissa