El traslado de residuos desde Ibiza hasta la planta de valorización de Son Reus se está convirtiendo en un episodio deplorable y nauseabundo. Están en juego la propia idea de comunidad autónoma, la cohesión territorial, la convivencia y la solidaridad entre islas que comparten instituciones, recursos, servicios públicos y, en teoría, un proyecto común. Cuando una isla atraviesa una situación excepcional, las demás tienen la obligación moral e institucional de ayudar, sobre todo pudiendo hacerlo y cobrando por ello. No hacerlo es irresponsable. Y oponerse por mera estrategia política es ruin y mezquino.
El cierre del vertedero de Ca na Putxa no es fruto de ninguna dejación de funciones ni de la negligencia de las autoridades ibicencas. Mallorca no recicla mucho más que Ibiza. Decir lo contrario es mentir para desentenderse del problema y dar la espalda a la sociedad pitiusa. Desde 2006 los residuos de Formentera (10.800 toneladas anuales) se envían por barco al vertedero de Ibiza. ¿Se imaginan que los ibicencos se negasen a recibir la basura de su isla hermana? Sería impensable. Pues esto es lo que hace la izquierda mallorquina, con la arrogancia y el desprecio acostumbrados cuando se trata de las islas menores.
Los ciudadanos de Ibiza y Formentera contribuyen con sus impuestos a financiar infraestructuras en Mallorca de las que no se beneficiarán jamás. Ahí están el metro y la red ferroviaria. Los vecinos de Son Sardina harían bien en pensarlo cuando pisen su flamante estación de metro, pagada a escote por los detestables pitiusos, que quieren llevar 30.000 toneladas al año de residuos a incinerar en la misma planta donde Mallorca elimina 500.000 t. Los ibicencos no pueden ser buenos para pagar un metro que no usan y ser, a la vez, apestados cuya peligrosa basura no se quiere quemar en la planta que, según ellos, nos iba a matar hace décadas.
Ibiza necesita ayuda y Mallorca se la niega. PSOE, Més per Mallorca y sus palafreneros del GOB, Terraferida, vecinos de Son Sardina, Amics de la Terra, etc., les dan la espalda. Piensan que la basura pitiusa es radiactiva y potencialmente mortal, no como la de los mallorquines, superiores hasta en eso. Y todo por siete camiones al día, cuando en la incineradora descargan casi 800. Si pudiendo ayudar, la izquierda mallorquina opta por tratar a las Pitiusas como desconocidas, entonces las Illes Balears están muertas. E incineradas.
Artículo que perfectamente podría acabar en un juzgado por "Delito de Odio", ya que este "periodista" lo único que aporta y genera es odio entre dos islas de una misma comunidad. ' Nada dice de la contaminación que genera incinerar la basura, qie la incineradora es una concesión a una empresa privada, que el partido que le llena la nevera junto a vox prometieron en campaña electoral reducir el 10% el recibo de basuras en Mallorca y con esta operación lo han conseguido, que no son siete camiones, sino cinco el cual nos cuesta 44.000€ cada uno para sacar de esta isla 85 toneladas, o menos, cuando en un día de temporada la isla produce 300 toneladas diarias. ' La solución pasa por decrecer en esta isla, e invertir los más de 50 millones en concienciacion y mejor gestión de nuestra basura, algo que si, el consell no ha sabido gestionar. ' No asumimos nuestra basura, no hay agua, no hay electricidad... y eso es un claro indicador de que la isla está en sobrecarga, y los mallorquines no son los culpables, los culpables somos nosotros los residentes, por permitirlo