El 28 de julio comenzaba el mayor productor de vino de las Pitiusas, Can Rich, con su vendimia. Aunque antaño lo normal era comenzar en agosto, las altas temperaturas que golpean con fuerza el terreno han obligado a cambiar los ritmos. Lo que hace que a 9 de agosto «la vendimia está ya al 60 % hecha», explica Álvaro Pérez, director técnico de Can Rich, quien pronostica que este será un gran año en cuanto a producción: «Estimamos que recogeremos unos 100.000 kilos de uva, un 10 % más que el año pasado». Esto supondrá, una vez terminado todo el proceso «entre 60.000 y 65.000 litros de vino», apunta Pérez.
El extremo calor, además de haber instaurado una nueva fecha de inicio, supone una serie de problemas, ya que este «bloquea la madurez de la uva». Sin embargo, asegura que han observado que, cuando esas temperaturas se reducen, aunque sea ligeramente, el viñedo vuelve a rendir con normalidad. Además, para hacer frente a esas temperaturas sofocantes que se están viviendo este verano, en los viñedos de Can Rich cuentan con regadío por goteo.
Lluvias de invierno
En todo caso, las lluvias también han favorecido que esa producción pueda ser, este año, mayor que en vendimias anteriores, asegura el responsable vitinícola de Can Rich: «Ha habido un desarrollo vegetativo muy potente porque había agua en el suelo procedente de la lluvia de invierno, y los racimos son un poco más grandes».
Pero no hay que olvidar, además, los esfuerzos en la lucha contra las torcaces. Estas palomas supusieron un grave riesgo para los viñedos de toda la isla en el pasado. Precisamente por ello, en el 2025 «se instalaron unas redes que arropan a la viña y el cordón de fruta por ambos lados de la cepa y no permite que las palomas se la coman». De hecho, apunta Pérez, las palomas ya ni tan siquiera aparecen por ahí «y además, las redes ayudan a sombrear y permiten que los racimos lleguen intactos».
Nuevas vendimias
La vendimia ya no se realiza exclusivamente de manera manual, sino con el inestimable apoyo de la maquinaria, aunque la recogida del fruto a mano sigue siendo una característica de los vinos de mayor categoría dentro de la marca. Sea como fuere, la recogida del fruto se realiza atendiendo a las características particulares de la uva y del vino que se espera obtener: «los blancos y rosados están ya en la bodega, mientras aún quedan por vendimiarse los tintos».
Una vez recogido el fruto, es lógicamente el turno de la fermentación. Una fermentación «que también está funcionado muy bien, al estilo de las nuevas tendencias». Y es que asegura Pérez que los clientes y los mercados, especialmente europeos, demandan cada vez unos vinos «más frescos, suaves y ligeros, con una graduación no muy elevada y una acidez refrescante». Precisamente para ello, se recoge justo antes de su punto de maduración.
Menos torcaces
Las torcaces «han sido un problema, pero no uno tan grande como lo fueron el año pasado», así al menos lo asegura Antonia Torres, propietaria de la bodega de Can Maymó. Algo que supone un alivio para una bodega que tuvo que enfrentarse a dicho problema con algo menos de recursos que las otras grandes productoras vitivinícolas de la isla. Frente a estas, pese a su menor presencia «seguimos contando con los cazadores, que nos ayudan, y también con una serie de herramientas para espantarlas».
Sus fincas se distribuyen mayoritariamente por la zona norte de la isla, con varios viñedos tanto en Santa Agnès como varias parcelas en el pla de Sant Mateu, además de una finca en Santa Gertrudis. En todas ellas ha comenzado la vendimia de manera temprana, algo que se relaciona con unas temperaturas cada vez más altas y que se ha convertido en ya habitual. En concreto, fue el pasado 27 de julio cuando se empezó con la vendimia, unos trabajos que se extenderán, aproximadamente, durante un mes, dependiendo de cuanta uva haya y como vaya evolucionando esta.
Las labores de vendimia se llevan a cabo en Can Maymó de manera manual, sin maquinaria de por medio. Es por ello que los trabajos comienzan a primera hora de la mañana, para poder así terminar antes del mediodía y evitar las horas en las que el sol golpea con mayor fuerza.
En todo caso, se espera un buen año de recogida de la uva, teniendo en cuenta que las lluvias este invierno han sido más abundantes que en años anteriores, por lo que las expectativas están altas. Los cálculos desde la propiedad de la bodega estiman unos 35.000 kilos de producción total que, a una conversión de, aproximadamente, el 70 %, supondría unos 25.000 litros de vino producidos.