La paciencia de los vecinos del Edificio Brisol, situado en el Carrer Sa Llavanera de Ibiza, se ha agotado tras encadenar más de 12 horas sin suministro de agua corriente. La situación, especialmente crítica al haber niños pequeños y personas mayores afectados por este corte prolongado, ha generado un profundo malestar debido a la falta de soluciones institucionales y empresariales.
Según ha trasladado un vecino afectado a través de un correo de denuncia, el principal obstáculo radica en la inatención por parte de las suministradoras. Por un lado, Aguas del Torrente des Furnas carece de un teléfono operativo de urgencias; por otro, Aqualia no ha sido capaz de localizar ningún contrato asociado al inmueble a pesar de haber recibido las llamadas de más de 15 vecinos alarmados por la incidencia.
Por su parte, consultados al respecto, desde Aqualia Ibiza han señalado que no les consta ninguna incidencia en sus registros, por lo que intuyen que la gestión del suministro corre directamente a cargo de Torrente des Furnas. Desde este medio se permanece a la espera de recabar nuevos datos y conocer de primera mano la versión oficial tanto de la empresa suministradora como del Ayuntamiento de Ibiza para esclarecer el origen del problema.
Reservas hídricas a la baja
Este episodio con el suministro domiciliario coincide con un escenario general de presión sobre los recursos hídricos de la isla. Según los últimos datos oficiales de la Demarcación Hidrográfica, Eivissa se sitúa en el 42% de sus reservas hídricas, experimentando uno de los descensos más significativos del archipiélago y manteniéndose en situación de prealerta.
Esta tendencia descendente responde a la alta presión de la temporada estival y a unos duros antecedentes meteorológicos, marcados por un mes de junio extremadamente seco —con precipitaciones un 98% por debajo de la media y apenas 0,1 l/m² registrados en la isla— y unas temperaturas de récord que dispararon la evaporación y la tensión sobre los acuíferos insulares.
Problemas con los servicios básicos
A esta vulnerabilidad hídrica se suma la creciente tensión con el estado de las infraestructuras, evidenciada recientemente por la oleada de apagones que ha azotado el territorio insular.
Las incidencias eléctricas comenzaron a principios de julio con cortes en varios barrios de Vila —como Ca n'Escandell, Can Misses y Cas Serres—, desencadenados por una avería en un cable subterráneo de la subestación Prat que afectó a más de 130 abonados y obligó a suspender la actividad de diversos negocios. A estos episodios iniciales se sumaron fallos en las líneas del Túnel y de Gració, provocando interrupciones en el Camí de Can Tomàs y la Avinguda Portmany.
La situación alcanzó cotas críticas en la calle Ramón Muntaner, también en el municipio de Ibiza, donde residentes y establecimientos comerciales —incluyendo un hostal, un supermercado, un restaurante y una tienda de recuerdos, además de 24 viviendas— padecieron un corte ininterrumpido de más de 24 horas con la consiguiente quema de fusibles en repetidas ocasiones. La gravedad del episodio obligó a la comunidad a alquilar un generador de pago ante la imposibilidad de soportar el calor en las viviendas, mientras que el supermercado sufrió pérdidas económicas al echarse a perder parte de su género por la falta de refrigeración.
Paralelamente, los apagones se extendieron a Santa Eulària y Santa Gertrudis, siendo los casos más recientes los registrados en Sant Antoni. En esta última localidad, un transformador quemado dejó sin luz durante más de cuatro horas a vecinos y negocios, a lo que se sumó otro apagón de dos horas que afectó a varios hoteles y dañó aparatos de aire acondicionado y ascensores.
A estas alturas del verano y viendo las cosas y desgracias que están ocurriendo, a alguien le queda duda de que la masificacion mata?. Pensar muy mucho a quien se vota las próximas elecciones.