José Luís Rodríguez, uno de los afortunados de esta promoción, ha asegurado «estar muy feliz» por poder acceder a esa vivienda. Y es que su situación era ya delicada, ya que su casero le notificó que a partir del 15 de noviembre tendrían que abandonar la vivienda en la que estaban de alquiler porque los propietarios la necesitaban para ellos mismos.
«Estábamos buscando por cielo y tierra y no encontrábamos nada. Lo mínimo que nos pedían estaba entre 1.600 y 1.800 euros, un precio fuera de lo que nos podíamos permitir», asegura.
En la vivienda en la que estaban hasta ese momento «estábamos pagando 1.000 euros con gastos incluidos y ya parece que le tuviéramos que dar gracias a Dios», señala José Luis.
De hecho, ellos no fueron escogidos en primera instancia en el sorteo celebrado en junio sino que quedaron como reservas. Sin embargo, cuando se llevaron a cabo las comprobaciones de los requisitos, uno de los seleccionados quedó excluido por no cumplir una de las condiciones descritas en las bases del sorteo, por lo que el puesto pasó a ellos.
«Mi hija lloraba porque teníamos que irnos de casa y no encontrábamos dónde ir, y pensábamos que teníamos que abandonar la isla», explica José Luis, por lo que esta nueva vivienda en arrendamiento en la calle Retir les ha supuesto «un alivio muy grande».
En este caso también supone una vuelta a los orígenes: «yo nací en sa Penya, y poder volver aquí es muy bonito», concluye José Luís.