Los más madrugadores, como Nico, lanzan sus embarcaciones al mar desde la rampa de Talamanca a las seis y media de la mañana. Hay algo de viento y el mar está irregular, pero este martes es el día más esperado por toda la comunidad pesquera de las Pitiusas. Y es que, como ya es tradición, el primer día de septiembre se ha abierto la veda del raor, quizás el pescado más popular de las Baleares, cuya pesca en este primer día se ha convertido ya en un clásico tanto entre pescadores profesionales como recreativos.
Entre ellos se encuentra el ya citado Nico, que es de Barcelona pero lleva ocho años viniendo cada primer día de temporada porque su mujer es ibicenca, y comprueba los motores junto al tío y el primo de ella, sus compañeros de pesca.
Aunque el mar «estaba algo regular» en su salida, la situación ha cambiado pasado Es Freus: «Ahí el viento nos ha respetado y nos ha dejado cinco horitas de pesca muy buenas», explica Nico al volver a tierra con 150 raors cogidos entre los tres, es decir, con el cupo hecho.
«Volveremos algún día más, pero que haga buen tiempo», asegura Nico, que no se limita a la jornada inaugural.
Un poco más tarde, y varios kilómetros más al norte, Juan Carlos sale de Sant Miquel en un llaüt tradicional llamado Bucanero. Son tres a bordo. Primero prueban suerte en es Canaret, pero luego se mueven a Xarraca, donde descubren más de 30 barcos pescando, la mayoría vecinos de toda la vida que mantienen viva la tradición, asegura Juan Carlos. Suman 50 raors acompañados de una pesca muy variada: aranyes, vaques, serrans, pedaços y dragons. Los raors van directos a la sartén para ser fritos y disfrutados a la hora de comer, mientras que el resto del pescado queda reservado para el bullit. «Ahora ya nos hemos quitado el mono», asegura Juan Carlos.
Edgar, por su parte, ha llegado a Es Freus sobre las 12:00 horas y ha empezado a recoger casi a las 17:00, cumpliendo también con el cupo de 150 piezas. De hecho, los inspectores de pesca se le han acercado para comprobar que todo estuviera en orden. Aunque el mar no terminaba de acompañar, «con las cinco horas hemos podido llegar al cupo». Edgar asegura que volverá a lanzarse pronto al agua «porque mi madre y mi chica tienen mucha ilusión por ir, pero dependerá del trabajo y también del tiempo».
Desde Formentera, concretamente en Migjorn, Juan Colomar salió a las 08:30 horas con dos embarcaciones y ocho compañeros más que llevan cumpliendo con la tradición desde hace una década. Como Punta Roja estaba impracticable, bajaron al sur de la isla en busca de capturas y lograron sacar 360 raors entre los nueve. Probablemente repitan en los próximos días sin prisa, celebrando lo verdaderamente importante: que la tradición se cumpla el primer día.
Desde primera hora, los barcos ya poblaban las aguas de Formentera. Los que regresaban a Ibiza al final de la mañana traían historias de una jornada muy generosa, con excelentes capturas en este 1 de septiembre, mejorando notablemente los registros del año pasado.
Si en la anterior campaña el mal tiempo propició un balance muy pobre, este martes, pese a la inestabilidad meteorológica, la ausencia de viento en alta mar permitió a numerosas embarcaciones regresar a puerto con el cupo completo.
La veda
Desde hace más de dos décadas está prohibido capturar raors durante los meses de abril a agosto, una medida que, según el Govern, ha dado excelentes frutos. Hace 27 años la especie se encontraba en clara regresión; los estudios del Laboratorio de Investigaciones Marinas y Acuicultura y del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados confirmaban que los ejemplares eran cada vez más escasos, pequeños y menos rentables. Esta situación de sobrepesca motivó que, a partir del año 2000, el Govern y el Ministerio de Agricultura establecieran la veda.
Los datos avalan la decisión: si en 1999 el peso medio de un raor era de 26 gramos, en la última temporada analizada, en 2025, se elevó hasta los setenta gramos.
Desde la Conselleria balear de Medio Ambiente recuerdan que el límite máximo permitido es de 50 raors por persona y día.