El vicepresidente primero y conseller de Territorio, Ordenación Turística y Lucha contra el Intrusismo del Consell Insular de Ibiza, Mariano Juan, ha presentado este jueves ante representantes de la Comisión Europea el modelo con el que la isla progresa hacia una gestión del turismo basada en datos verificables y la capacidad física del territorio. Esta exposición tuvo lugar en Palma, durante la jornada final del proyecto europeo D3HUB – Tourism of Tomorrow Data-Driven Destinations Hub, cofinanciado por la Unión Europea y coordinado por AnySolution.
La cita congregó a Mona Björklund, directora de Turismo de la DG MOVE de la Comisión Europea, y delegados del Gobierno balear y del Consell de Mallorca. Durante su intervención, Juan detalló cómo la aplicación de datos ya ha propiciado decisiones concretas en Ibiza en dos áreas fundamentales: la erradicación de la oferta turística ilegal y la regulación del acceso de vehículos a la isla.
«Ibiza es un modelo turístico de éxito y nuestro reto ya no es atraer más demanda, sino gobernar la que ya tenemos y hacerlo de acuerdo con la capacidad física de un territorio insular frágil», señaló Juan. El vicepresidente recordó que Ibiza, con 572 kilómetros cuadrados, registra anualmente más de 21 millones de pernoctaciones, cuenta con cerca de 100.000 plazas turísticas y con unos 165.000 habitantes. Además, más del 40 % de su suelo está protegido medioambientalmente, mientras que solo un 8 % se encuentra urbanizado.
Respecto a la lucha contra la oferta ilegal, Juan enfatizó los resultados obtenidos por el Consell en colaboración con las principales plataformas digitales. El número total de anuncios en las tres plataformas más importantes, incluyendo hoteles, apartamentos y viviendas turísticas, ha disminuido significativamente, de 7.100 a 3.700 anuncios. "Los datos nos han permitido diferenciar lo que forma parte del modelo turístico legal de lo que nunca había formado parte porque era actividad ilegal. Si el diagnóstico es incorrecto, también lo serán las políticas que apliquemos", explicó el vicepresidente.
Asimismo, el vicepresidente expuso los efectos de la regulación de la entrada de vehículos. Entre junio y agosto de 2026, desembarcaron en Ibiza 70.974 vehículos en régimen de pasaje, 15.250 vehículos menos que en 2024, una reducción del 17,7 %. Paralelamente, entre abril y agosto, el transporte público registró 4.958.831 viajeros, superando en más de un millón la cifra de 2025, un incremento del 26,4 %. «Hemos reducido vehículos y las personas se siguen moviendo. Esto demuestra que ordenar los flujos no significa paralizar la actividad, sino gestionarla mejor y ofrecer alternativas», destacó Juan.
Juan defendió que turismo, movilidad y territorio no pueden gestionarse de forma independiente, pues las decisiones en un ámbito repercuten directamente sobre la misma realidad insular. Por ello, el Consell desarrolla un sistema propio de indicadores para integrar estas variables en la toma de decisiones. "No existe una única cifra que defina la capacidad de Ibiza. Podemos haber llegado al límite en agua y tener margen en otro indicador. Necesitamos saber en cada momento cuál es la capacidad real del territorio para poder tomar decisiones", afirmó.
El vicepresidente también trasladó a la representación de la Comisión Europea la necesidad de que las futuras políticas comunitarias tengan en cuenta las particularidades de pequeños destinos insulares, caracterizados por un territorio limitado, una elevada intensidad turística y una fuerte dependencia económica del sector.
En este contexto, el Consell ha propuesto a Ibiza como destino turístico insular piloto de reconversión. El objetivo es abordar, a partir de datos y diagnósticos reales, los retos estructurales de turismo, movilidad y territorio. Esta línea de trabajo busca presentar los avances en 2027, en un foro de islas en Ibiza organizado conjuntamente con la Comisión Europea y D3HUB.
Juan reclamó mayor coherencia entre las políticas de las administraciones. "No puede ser que las administraciones locales y autonómicas estemos aplicando medidas para gestionar y, incluso, reducir determinados flujos y sus impactos sobre el territorio mientras, al mismo tiempo, desde el ámbito estatal se planifican incrementos de capacidad aeroportuaria sin conectar estas decisiones con la realidad y los límites de cada territorio«, advirtió. El vicepresidente sostuvo que las decisiones sobre infraestructuras estratégicas deben formar parte de esta visión conjunta del destino. »Si queremos gestionar de manera real los flujos, todas las administraciones debemos trabajar en la misma dirección. No tiene sentido limitar la presión por un lado mientras se genera más capacidad de entrada por otro sin tener en cuenta la capacidad del territorio", añadió.
"No nos faltan planes. Falta conectar las decisiones de los que actúan sobre el mismo territorio. Los datos corrigieron el diagnóstico de la oferta ilegal y lo están haciendo con vehículos y transporte público. Este es el camino hacia 2040: gestionar un destino de éxito con un diagnóstico fiable, no con impresiones", concluyó Juan.