Un juzgado de Eivissa ha abierto diligencias para investigar si se ha producido un delito medioambiental después de que un incendio ocurrido el pasado día 28 de noviembre en una finca particular de la zona de Can Coix, en Sant Antoni, destapara un presunto vertedero ilegal. El informe de la Guardia Civil ha sido determinante para que dicho juzgado haya ordenado el inicio de las pesquisas.
Los bomberos tuvieron que intervenir después de que se recibiera el aviso. Las primeras hipótesis apuntaban a que el fuego había sido provocado.
Todo quedó al descubierto tras remover la tierra para apagar las llamas y los rescoldos. Junto a los escombros y los palés aparecieron numerosos electrodomésticos y también baterías de coche. Estos últimos contienen ácido sulfúrico, una sustancia altamente contaminante. Una sola gota de esta sustancia puede contaminar miles de litros de agua y dañar gravemente la capa freática. Fuentes municipales señalaron en su día sus sospechas de que el vertedero estuviera vinculado al dueño de un establecimiento de la zona y que éste hubiera estado acumulando en este terreno los electrodomésticos antiguos del negocio. El Ayuntamiento informó que se desconocía la existencia del vertedero y que, de saberlo, se hubiera colaborado para retirar la basura.