El MDMA puede considerarse un estimulante parasimpático, mientras que el GHB es un potente depresor del sistema nervioso central. Este principio activo se sintetiza a partir de una sustancia química utilizada en la elaboración circuitos eléctricos. Los expertos la consideran muy peligrosa y, teniendo en cuenta la cantidad de hospitalizaciones que está requiriendo y que apenas lleva tres años en el mercado, parece cierto. El hecho de que se haya denominado éxtasis líquido pese a no tener nada que ver con el MDMA demuestra el interés del negocio por ponerlo de moda. Los intereses que mueven a estos poderes a intentar introducir el GHB en el mercado de forma masiva son complicados.
Fuentes policiales aseguran que las pastillas de éxtasis se están pasando de moda porque ya son demasiado baratas. Es decir, su tráfico no resulta ya tan rentable como hace cinco o diez años. Hace ya mucho tiempo que una cápsula de éxtasis cuesta sólo cinco euros, si bien es cierto que la mayor parte de los consumidores habituales no se conforman con una y la dosis puede llegar a superar las diez unidades en un buen porcentaje de los usuarios.
Sin embargo, el GHB tampoco resulta excesivamente caro. Una ampolla con la que se pueden colocar hasta ocho personas cuesta entre 50 y 70 euros, dependiendo de su disponibilidad en el mercado. Otros conocedores del mercado de la droga piensan que el éxtasis y su moda ya han cumplido un ciclo y que es necesario refrescar -o incluso reventar- el mercado con nuevas sustancias que atraigan a los consumidores más jóvenes y también a los ya veteranos.
En la mayor parte de los casos el GHB es un líquido incoloro e inodoro, aunque también puede encontrarse en forma de tableta o pastilla. Se suele tomar diluido en agua. Como ha ocurrido con todas las drogas, hace años se utilizó como producto médico legal. Se administraba a pacientes que internados en unidades de cuidados intensivos. Pero se dejó de utilizar porque provocaba alucinaciones en durante el despertar. La Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos lo declaró ilegal en 1990 e impuso su criterio en todo Occidente.
Aunque suele creerse que tiene unos efectos parecidos al MDMA, es, sobre todo, una droga depresora. No obstante, puede tener algún efecto psicodisléptico y estimulante. Esta droga líquida se absorbe por vía oral, aunque se podría emplear por vía venosa (lo que eleva aún más el riesgo de sufrir problemas). Comienza su acción aproximadamente a los quince minutos de la administración y el efecto suele persistir entre 20 y 40 minutos, aunque mezclado con alcohol o con MDMA puede alargarse hasta cuatro horas, pero con un efecto diferente. El consumidor suele encontrarse sedado, con ligera euforia. Puede aparecer somnolencia, obnubilación, cefalea, confusión, depresión respiratoria, delirio, alucinaciones y estado de coma.
En el hospital de Can Misses se cuentan ya por decenas los casos de intoxicación por GHB en el último año y medio.