La responsable del juzgado de lo Penal número 2 de Eivissa, la juez Martina Rodríguez, ha condenado a un hombre que residía en la calle Asturias de ses Figueretes y que el mes pasado tuvo que sentarse en el banquillo acusado de interponer denuncias falsas por robo en 2005 cuando se había abierto contra él un procedimiento para desahuciarlo.
Según los cargos que presentó la acusación particular, que representaba a una inmobiliaria ubicada en ese mismo barrio y perjudicada por este asunto al no poder cobrar el alquiler del piso, el acusado realizó un «uso torticero» de la Justicia para coaccionar a los arrendatarios y no abonar el alquiler al lanzar sospechas veladas sobre éstos sobre la posibilidad de que le hubieran «vaciado» el piso para que se marchara.
En el juicio se pidió una condena de 4.320 euros para el sospechoso pero, según la información recogida por este periódico, dicha multa ha quedado en 900 euros después de que la juez entendiera que más que una denuncia falsa lo que se ha cometido es una simulación delito.
«Tenía un gran danés en un piso de 40 metros cuadrados. Le mostramos nuestro malestar por este hecho y a partir de aquí vinieron los problemas», explicó el responsable de la inmobiliaria que emprendió acciones legales contra el acusado.