Los servicios de emergencias de Ibiza están acostumbrados a atender situaciones de todo tipo, especialmente durante la temporada estival, pero algunas vivencias logran marcar un antes y un después en la carrera de los profesionales sanitarios. Es el caso de la doctora Alexia Hartmann, quien ha compartido a través de sus redes sociales el impactante relato de las que han sido sus guardias más surrealistas en la isla, incluyendo su primer incidente con múltiples víctimas y una de sus consultas hospitalarias más insólitas.
La médica ha recordado un episodio ocurrido hace aproximadamente dos años, cuando trabajaba en una Unidad de Batió Intervención (UBI) móvil del SAMU 061. Hartmann venía de realizar una formación en medicina prehospitalaria enfocada en catástrofes y accidentes masivos. «Estaba súper motivada», confiesa.
Lo que parecía una tarde tranquila de guardia dio un vuelco cuando el centro de coordinación les avisó para asistir a una chica que se encontraba «un poquito mal y mareada» en el chiringuito de una playa. Sin embargo, al llegar con la ambulancia, el escenario era muy distinto al esperado. «Nos encontramos a gente que nos estaba gritando: '¡Venid para acá, para acá, hasta aquí!'. Fuimos para allá y nos encontramos a dos chicas bajo la sombra con sus maridos, súper pálidas, vomitando y mareadas», relata la doctora.
Al tratarse de dos turistas extranjeras con la misma sintomatología, el equipo médico comenzó a sospechar. Al preguntarles, las mujeres confesaron que habían consumido una sustancia que les habían proporcionado sus propios maridos. Mientras los sanitarios preparaban la medicación para el vómito, el suero y la posterior evacuación, la situación se descontroló por completo.
«De repente empiezan a gritar: '¡Que hay más, que hay más! ¡Por aquí, por aquí!'. Y empieza a venir un grupo de unas seis o siete personas; los maridos agarrando a sus esposas y ellas caminando como desvaneciéndose por el camino, palidísimas, vomitando y cayéndose. Una de ellas estaba semiconsciente. Parecía como un ataque zombie de repente», recuerda Hartmann.
El equipo tuvo que improvisar un área de triaje y atención en la entrada del establecimiento, justo donde un masajista intentaba realizar su trabajo. «Nos viene el chico y nos dice: 'Oye, disculpad, ¿podríais dejarme la entrada libre que estoy trabajando?'. Me acuerdo que la enfermera le dijo: 'No. ¿Pero tú no te das cuenta de que esto es una emergencia?'», comenta entre risas la doctora sobre los momentos de tensión que se vivieron.
Debido a que varias de las pacientes comenzaron a empeorar gravemente, presentando hipotensión, taquicardias y problemas de conciencia y respiración, la doctora Hartmann tuvo que activar más recursos de emergencia. Al lugar acudieron una segunda UBI móvil y una unidad de Soporte Vital Básico, organizando un convoy sanitario para trasladar a las afectadas más graves a los hospitales de la isla. «Al final acabó todo muy bien. Fue una anécdota que quedó como un recuerdo positivo, pero por favor, este verano cuidaros mucho; intentad no consumir nada que os pueda llevar a un hospital», advierte la facultativa.
El antecedente: el insólito caso del limón en la vagina
Este no es el primer caso que la doctora Alexia Hartmann cuenta en sus redes sociales, donde acostumbra a narrar «experiencias curiosas que he vivido como médico de urgencias en Ibiza». Hace un tiempo, la sanitaria ya revolucionó su cuenta de TikTok al relatar un llamativo suceso ocurrido también hace dos años durante una guardia nocturna en el hospital de la isla.
En aquella ocasión, la enfermera de triaje la avisó a las cinco de la mañana porque una paciente joven presentaba una situación «poco habitual». «Entra una paciente con las piernas separadas, como si tuviera escozor. Me cuenta que estaba pasándoselo muy bien, que era una noche de fiesta… y ahí ya pensé: Ibiza, cinco de la mañana, verano… nada bueno puede salir de aquí», explicaba Hartmann en su vídeo.
La joven le relató que, en el contexto de un juego sexual con un chico que acababa de conocer, decidió introducirse un limón en la vagina. El fruto se rompió en el interior, provocándole una fuerte e insoportable sensación de escozor debido a la acidez del cítrico.
Lo más sorprendente llegó después: para intentar aliviar la irritación, la pareja buscó soluciones en internet y decidió aplicarse queso de untar dentro de la vagina, convencidos de que calmaría la molestia. A pesar de lo estrafalario de la situación, la doctora confirmó que «esta historia terminó bien y la paciente feliz», concluyendo con un divertido consejo para sus seguidores: «Los limones, para hacer limonada».
1 ja ten pots anar a la merd a tanta formación y a la q ves más no empiezas a llamar para comisionar más recursos. I dos deixa ja de proporcionar info privada de casos como si necesitaras me gustas para sentirme la mejor doctora digital. Quina caguera