El Ministerio de Transportes ha confirmado la existencia de una rotura en el carril sobre el que se deslizaba el tren de la compañía italiana Iryo que partió de Málaga con destino a Madrid y terminó descarrilando alrededor de las 19:30 horas a la altura de la localidad de Adamuz, en la provincia de Córdoba.
Aun así, no se sabe con exactitud si la rotura fue la causa o la consecuencia del descarrilamiento. Apenas veinte segundos después del descarrilamiento, otro tren Alvia que viajaba en sentido contrario por la vía invadida chocaba contra el Iryo atravesado en su camino. El impacto hizo que los primeros vagones del Alvia cayeran por un terraplén de cuatro metros situado junto a las vías.
A la hora de la redacción de este artículo, las víctimas mortales ascienden a 40 y los heridos se cuentan por decenas. De entre ellos, doce se encuentran en la UCI, nueve de ellos en estado grave.
La investigación sobre las causas del accidente avanzan, aunque fuentes expertas aclaran que podrían pasar «meses» hasta que se sepan exactamente los detalles. La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios ha explicado que «cualquier hipótesis sobre soldaduras u otros defectos exige análisis de laboratorio, por ello, avanzar ahora una tesis definitiva sería especulativo», según informaciones publicadas en Cadena Ser.