La regularidad se ha convertido en el bien más preciado y más escaso del grupo 2 de la Primera RFEF. Jornada tras jornada, la clasificación confirma una realidad tan evidente como frustrante para muchos equipos: enlazar más de dos victorias consecutivas es casi una quimera. En ese contexto de igualdad extrema y resultados imprevisibles se mueve una UD Ibiza que, lejos de las expectativas marcadas a principio de curso, sigue sin encontrar el punto de estabilidad necesario para mirar hacia arriba con ambición real.
El conjunto ibicenco arrancó la temporada con el claro objetivo del ascenso o, como mínimo, pelear por él hasta el final. Sin embargo, tras 23 jornadas disputadas, la UD Ibiza ocupa la undécima posición de la tabla, instalada en una zona media que sabe a poco para una plantilla diseñada para cotas mayores. Uno de los principales motivos de esta situación es su incapacidad para encadenar victorias: solo lo ha conseguido en dos ocasiones en todo el campeonato.
La primera llegó al inicio del curso, cuando todavía Paco Jémez dirigía al equipo. Entonces, la UD Ibiza ilusionó con dos triunfos consecutivos ante el Sevilla Atlético (1-2) y el Hércules (2-1), resultados que parecían marcar el camino a seguir. Aquella fue, paradójicamente, la mejor racha del equipo durante muchos meses. Poco después, la destitución del técnico y una larga etapa de irregularidad frenaron cualquier atisbo de continuidad.
Larga espera
Hubo que esperar hasta las jornadas decimonovena y vigésima para volver a ver a la UD Ibiza sumar seis puntos seguidos. Lo hizo, además, con autoridad. Primero goleó al Cartagena (1-4) en lo que probablemente fue su mejor partido de la temporada y, a continuación, superó al Real Murcia (2-0) en Can Misses. Cuando parecía que el equipo podía dar un paso al frente definitivo, el equipo celeste volvió a pinchar. El pasado fin de semana, tras haber ganado anteriormente al Atlético Madrileño (2-0), los ibicencos desperdiciaron otra oportunidad para encadenar dos triunfos al caer ante el Betis Deportivo, que inició el encuentro como colista, truncando de nuevo la posibilidad de consolidar una dinámica positiva.
El caso de la UD Ibiza no es, ni mucho menos, una excepción. El grupo 2 de Primera RFEF se caracteriza por una igualdad feroz que penaliza cualquier despiste y dificulta sobremanera las rachas largas. De hecho, tras 23 jornadas, solo cinco equipos han sido capaces de enlazar más de dos victorias consecutivas, y tres de ellos se encuentran en zona de playoff.
Coto reservado
El Sabadell, líder de la clasificación, es el ejemplo más claro de lo que supone encontrar regularidad. Los catalanes llegaron a encadenar seis triunfos seguidos ante Teruel, Marbella, Hércules, Atlético Madrileño, Real Murcia y la propia UD Ibiza. El Atlético Madrileño, segundo clasificado, logró una racha de cuatro victorias consecutivas–ante el Betis Deportivo, la UD Ibiza, el Villarreal B y el Juventud de Torremolinos–, aunque con un partido aplazado de por medio que más tarde perdería. El Eldense, tercero, también alcanzó las cuatro victorias seguidas entre las jornadas 16 y 19 tras imponerse a Tarazona, Betis Deportivo, UD Ibiza y Atlético Sanluqueño.
Fuera del playoff, solo Real Murcia y Teruel, noveno y décimo respectivamente, han logrado sumar tres triunfos consecutivos. El resto de equipos se ha quedado, como máximo, en dos. Cinco ni siquiera han alcanzado esa cifra: el Tarazona, el Juventud de Torremolinos, el Atlético Sanluqueño, el Sevilla Atlético y el Marbella, cuatro de ellos en puestos de descenso.
En este escenario tan comprimido, la UD Ibiza sabe que encontrar continuidad es la asignatura pendiente que puede marcar su temporada. Sin ella, el sueño del ascenso seguirá quedando demasiado lejos.