La UD Ibiza regresa a Can Misses con la necesidad de recuperar sensaciones y reencontrarse con su mejor versión tras el inesperado tropiezo de la pasada jornada. El conjunto celeste cayó por 3-2 ante el Betis Deportivo, que arrancaba el encuentro como farolillo rojo de la competición, en un partido que dejó un poso de frustración en la expedición ibicenca. Más allá del resultado, dolió la oportunidad perdida: enlazar dos triunfos consecutivos, algo que el cuadro unionista solo ha conseguido en dos ocasiones esta temporada, y colocarse a tiro delos puestos de playoff.
La derrota frenó la inercia positiva que había generado la victoria previa frente al Atlético Madrileño, segundo clasificado. Aquel triunfo reforzó la confianza de un equipo celeste que ha demostrado que puede competir de tú a tú ante cualquiera. Sin embargo, la irregularidad sigue siendo la asignatura pendiente del conjunto ibicenco, que alterna actuaciones brillantes con desconexiones –especialmente ante equipos de baja entidad– que penalizan demasiado en una categoría tan exigente.
El desafío no será menor. Visita la isla el CE Sabadell, líder de la categoría y una de las grandes revelaciones del curso. El conjunto arlequinado, recién ascendido, ha sorprendido por su solidez y por su capacidad para adaptarse a los distintos registros del juego. Pese a que encadena tres jornadas sin ganar, su posición en lo más alto no es fruto de la casualidad, sino del trabajo y de una idea clara.
Miguel Álvarez, técnico del cuadro unionista, puso en valor la figura del joven entrenador rival y de su equipo. «Los entrenadores no son buenos o malos por jóvenes o por mayores. Al final se trata de conocimiento, de transmitir, y es un entrenador joven que lo está haciendo muy bien, como hay otros que son más expertos y lo están haciendo también muy bien. No hay sorpresa, porque hay un gran trabajo detrás», explicó el preparador.
Álvarez desgranó además las virtudes del Sabadell, desmontando la etiqueta simplista de equipo directo: «Es un equipo que parece que sea de juego directo, porque su portero juega muy arriba. Pero es que te vas a equipos de posesión y es uno de los equipos que más posesión tiene. Y te vas a balón parado y resulta que llevan 14 goles a balón parado de 31. Es una brutalidad». Las cifras hablan por sí solas: casi la mitad de sus tantos llegan en acciones de estrategia, un aspecto que el equipo celeste deberá vigilar al máximo si quiere controlar el ritmo del partido.
El entrenador del conjunto ibicenco, no obstante, prefirió centrar el foco en los suyos. «Tenemos un equipo delante buenísimo, pero yo no me voy a parar en eso. Me voy a parar en que nosotros también tenemos un equipo muy bueno y que competimos bien. Entonces, si hacemos las cosas bien y cuidamos los detalles, que cambian los partidos, le podemos competir al Sabadell». El mensaje es claro: respeto máximo al líder, pero confianza plena en las propias armas.
En el capítulo de efectivos, la UD Ibiza afronta el choque con prácticamente toda la plantilla disponible. Incluso Javi Eslava cuenta con muchas opciones de entrar en la convocatoria, según desveló el técnico. La única incógnita la representa Bebé, que no se ejercitó este viernes por unas molestias. En principio estará disponible, aunque su estado físico se evaluará hasta última hora.
La cita se presenta como una oportunidad inmejorable para el cuadro unionista. Ante su afición y frente al líder, el equipo celeste tiene la ocasión de reivindicar su candidatura a pelear en la zona alta y, sobre todo, de demostrar que la derrota ante el Betis Deportivo puede quedar en el olvido. Recuperar la fiabilidad defensiva, afinar la puntería y minimizar los errores en las áreas serán claves en un duelo que promete intensidad y exigencia máxima.
Can Misses dictará sentencia. El conjunto ibicenco quiere volver a sonreír y convertir la visita del líder en el punto de inflexión que impulse un tramo decisivo de la temporada, ya que dejar que vuelven puntos en casa no ayudaría a lograr la meta de jugar la fase de ascenso.