La UD Ibiza afronta hoy una nueva prueba de fuego en su camino hacia el playoff de ascenso con la visita al campo del CD Teruel, en un duelo que vuelve a poner a examen la asignatura pendiente de los celestes esta temporada: la regularidad.
El conjunto que dirige Miguel Álvarez llega reforzado tras una de sus victorias más sólidas del curso, el 2-0 logrado en Can Misses ante el líder, el CE Sabadell. Un triunfo de prestigio que volvió a demostrar que la Udé es capaz de competir de tú a tú frente a los grandes de la categoría.
No es la primera vez. Semanas atrás, los ibicencos ya habían superado por idéntico resultado (2-0) al segundo clasificado, el Atlético Madrileño. Sin embargo, cuando parecía que el equipo podía dar un paso al frente definitivo, llegó el tropiezo en tierras hispalenses ante el que iba colista antes del arranque del choque, el Betis Deportivo (3-2). Esa montaña rusa de resultados es, precisamente, lo que ha impedido al conjunto celeste alcanzar los puestos de privilegio.
Ahora, el reto pasa por encadenar victorias y hacer buena la lograda ante el Sabadell. La zona de playoff sigue al alcance, pero exige estabilidad competitiva. Convertir los grandes partidos en rutina es el siguiente escalón para un equipo que ha demostrado techo, pero que necesita elevar su suelo.
Enfrente estará un CD Teruel que se ha consolidado como uno de los conjuntos más difíciles de la categoría. Miguel Álvarez no escatimó elogios hacia su homólogo, Vicente Parras. «Es un entrenador al que le dan proyectos muy humildes y es capaz de sacar un rendimiento importante», señaló el técnico celeste. «Es un equipo al que es muy difícil meterle mano y por eso es el segundo equipo menos goleado de la categoría. No va a ser fácil. Yo creo mucho que los números avalan un trabajo o no, y él tiene muy buenos números. Nosotros tenemos que ir a por la victoria, porque creo que necesitamos dar el golpe a ese defecto que todos estamos buscando desde hace semanas», expuso.
El preparador de la UD Ibiza tiene claro el plan de partido y dónde puede estar la clave: «Pues haciendo las cosas muy bien como lo hicimos el otro día contra el Sabadell, porque al final todos los equipos tenemos debilidades y fortalezas. Llevan 17 goles a favor y están por encima de nosotros y tienen un partido menos. ¿Eso qué quiere decir? Que rentabilizan el gol de una manera brutal. ¿Qué tenemos que hacer ahí? Pues indudablemente ser muy fuertes, no regalar nada e intentar dejar nuestra portería a cero sí o sí, porque es un equipo que rentabiliza muy bien los goles que hace. Es un rival que en su casa todavía compite mejor que fuera».
Las cifras respaldan el análisis: el Teruel encaja poco y maximiza cada tanto que marca. Se trata de un adversario práctico, incómodo y especialmente competitivo como local, aunque ha perdido fuerza en las últimas semanas. No en vano, encadena tres jornadas seguidas sin ganar en su feudo, con un balance de un empate y dos derrotas.
En el capítulo de ausencias, el central Eric Monjonell será baja por lesión. Bebé y Fran Castillo arrastran molestias y son duda, aunque ambos entran en la convocatoria. La nota positiva podría ser la del delantero Javier Eslava, fichaje invernal, que ya ha superado sus problemas físicos y podría disponer de sus primeros minutos con la camiseta celeste.
La UD Ibiza viaja con la ambición de confirmar que lo del Sabadell no fue un espejismo, sino el inicio de la reacción. El objetivo es claro: encontrar la estabilidad necesaria para acabar instalándose en puestos de playoff y pelear hasta el final por el regreso al fútbol profesional. El primer paso pasa por asaltar al CD Teruel y convertir la irregularidad en una excepción.