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«Lo que piensas influye en cómo te sientes, y cñomo te sientes impacta directamente en tu cuerpo»

La prevención, mediante técnicas de gestión del estrés, movimiento, alimentación equilibrada y hábitos saludables, es la clave para mantener el bienestar físico y emocional a largo plazo

En un mundo que avanza a un ritmo cada vez más acelerado, el concepto de bienestar ha dejado de ser un lujo para convertirse en una necesidad vital. Cuidar de la salud no se limita únicamente al cuerpo, el equilibrio físico, emocional y mental es la base sobre la que se construye una vida plena. Con esta mirada integral trabaja Estíbaliz Romaña (@estibalizromana_coach, www.estibalizromana.com), experta en Coaching espiritual y Autoconocimiento,    acompaña a las personas en su camino de transformación. Su propósito es claro: ayudar a que cada individuo avance hacia la vida que desea, tanto en el plano personal como en el profesional, cultivando la disciplina, la conciencia y la conexión interior como pilares del verdadero bienestar.

—¿Qué mensaje de bienestar global te gustaría compartir con quienes atraviesan un momento de agotamiento emocional?

—Permítete parar. Vivimos en un mundo acelerado, lleno de prisas y obligaciones donde detenernos se ve como un lujo, casi un acto egoísta, que incluso nos genera culpa. Pero parar ya no es una opción, es una necesidad vital para el ser humano. Creemos que la vida nos pide correr más, cuando en realidad nos está gritando ¡para y respira! Pero estamos tan ocupados que no la escuchamos…

Y entonces llega el agotamiento emocional, una señal clara de que nos hemos desconectado de nosotros mismos. Pero esto solo lo percibimos al parar. El miedo a enfrentar el vacío, la falta de propósito o la desconexión interna es precisamente lo que nos mantiene corriendo.

Por eso, es fundamental regalarse espacios de pausa y silencio. Comienza, aunque sean solo cinco minutos al día. Cierra los ojos, coloca la mano sobre tu corazón, respira y hazte preguntas como: ‘¿Qué me pide mi corazón? ¿Qué me da paz en este instante?’ Este pequeño acto de autocuidado te da bienestar, calma y claridad, y te conecta con un propósito más profundo.

—¿Cómo puede el coaching ayudar a alguien que se siente estancado en su vida personal o profesional?

—Sentirse estancado es más común de lo que parece: te levantas sin motivación, pospones tareas importantes y ves cómo los mismos problemas o discusiones se repiten una y otra vez. El coaching te ayuda a ver lo que no estás viendo: tus bloqueos, miedos y creencias limitantes, pero también tus talentos, dones y deseos. Si quieres un cambio—empezar un proyecto, mejorar relaciones o dedicarte a lo que realmente importa—pero no sabes por dónde empezar, un coach te acompaña a mirar dentro de ti, identificar tus deseos, reconocer tus bloqueos y descubrir opciones que quizá no habías considerado.

En una sesión de coaching no recibes consejos, sino acompañamiento y preguntas potentes que te hacen reflexionar y tomar conciencia de tu situación. Exploramos tu día a día, hábitos, prioridades, creencias, emociones, y definimos pasos realistas y alcanzables que tú mismo decides, para avanzar. Puede ser reorganizar tu agenda, aprender a marcar límites saludables o crear hábitos que te acerquen a tus objetivos. Con cada cambio vas ganando claridad, motivación, confianza, calma y seguridad en tu día a día.

El coaching espiritual va más allá: te conecta con tu esencia, con los deseos de tu alma y tu propósito de vida. Te ayuda a sentir libertad, reconocer la abundancia que te rodea y manifestar de manera consciente la vida que deseas.

En definitiva, un coach te da la llave para abrir puertas a posibilidades que quizá ni sabías que existían.

—¿Qué importancia tiene el autoconocimiento para cualquier proceso de cambio?

—El autoconocimiento es la base de toda transformación real. Sin él, los cambios son superficiales y poco duraderos, porque no están alineados con quien realmente eres.    Conocerte de verdad significa mirar dentro de ti: reconocer tus fortalezas, aceptar tus sombras, identificar lo que te llena el alma y también aquello que te limita. Cuando logras ese nivel de conexión contigo mismo, empiezas a tomar decisiones más conscientes y alineadas con tu esencia y con tus valores. Y ahí es donde ocurre la verdadera magia: cambios profundos, sostenibles y llenos de sentido, tanto en tu vida personal como en tu vida profesional.

—¿Por qué es importante hablar de salud desde una perspectiva integral (cuerpo, mente, emociones)?

Todo está conectado. Lo que piensas influye en cómo te sientes, y cómo te sientes impacta directamente en tu cuerpo. Cuando pensamientos, emociones y acciones no están en coherencia, aparecen el estrés, la ansiedad y problemas físicos. Una preocupación constante puede reflejarse en tu digestión, en tu piel o en tu sueño. Hablar de salud integral significa reconocer que mente, emociones y cuerpo forman un todo conectado. Cuidar solo una parte sin equilibrar las demás no funciona, porque todo influye en todo. La clave está en alinear pensamientos, emociones y acciones para elevar tu energía, reducir el estrés y sentir bienestar y equilibrio en tu vida.

—¿Cómo influyen la alimentación y el ejercicio en el bienestar mental?

—Juntos, una buena alimentación y el ejercicio diario son la base para sentirte bien tanto física como emocionalmente.

Una alimentación equilibrada no solo nutre el cuerpo, también aporta energía que se traduce en más claridad mental y mejor gestión emocional.

El ejercicio es una medicina natural contra el estrés, que ayuda a liberar tensión y a conectar con el momento presente. No hace falta pasar horas en un gimnasio; un paseo consciente, estiramientos suaves o unos ejercicios sencillos de yoga transforman por completo tu día y tu estado de ánimo.

—¿Qué relación existe entre estrés crónico y salud física?

—El estrés constante desgasta poco a poco. Estar en modo supervivencia altera el sistema inmunológico, afecta al corazón, a la digestión y hasta al sueño. Nuestro cuerpo nos habla: esa contractura, ese dolor de cabeza, esa fatiga…realmente son mensajes. La clave es aprender a escucharlos, entenderlos y sobre todo, tomar medidas a tiempo para evitar que el estrés se convierta en enfermedad.

La prevención, mediante técnicas de gestión del estrés (meditación, respiración consciente), movimiento, alimentación equilibrada y hábitos saludables, es la clave para mantener el bienestar físico y emocional a largo plazo.

—¿Qué prácticas sencillas de autocuidado recomiendas a personas con poco tiempo?

—Siempre comparto hábitos que practico cada día y que más me conectan conmigo misma.

1. Pequeños rituales: Cada mañana al levantarme enciendo velas, pongo aromas y medito. Así comienzo el día desde mi centro, en calma y pongo intención en mi jornada: cómo quiero sentirme o qué quiero lograr.    Si tienes poco tiempo, con 5 o 10 minutos notarás cómo este ritual transforma tu día, conectándote con tu abundancia interior. Nada que ver con levantarte corriendo y estresado.

2. Agradecimiento: Antes de dormir pienso en al menos tres cosas o aprendizajes que agradezco y evito el juicio y la crítica. Esto eleva la energía y atrae personas y situaciones en la misma frecuencia.

3. Baños de mar: ¡El agua de mar lo cura todo! Sumérgete en el agua con la intención de limpiar tu energía y soltar aquello que no te deja avanzar. Si no puedes ir al mar, date baños de agua con sal en casa para recargar tu energía.

4. Creatividad: Siempre dedico un tiempo a crear, pintar o escribir. Unos minutos es suficiente. El autocuidado son pequeños actos diarios que te conectan contigo y con tu bienestar.

—¿Cómo evitar la comparación constante en redes sociales y preservar la salud emocional?

—Para cuidar tu salud emocional es clave aprender a poner límites. Una forma de hacerlo es limitando el tiempo que pasas en redes y dedicar esos momentos a algo más nutritivo: leer, estudiar, crear, o simplemente parar, respirar y observar. Un hábito innegociable es alejar el móvil de la cama: no lo uses antes de dormir ni nada más levantarte. Durante la noche, sus ondas y el bombardeo de notificaciones afectan al descanso y a la concentración. A la mañana, empieza el día siendo tu prioridad y dedicando tiempo a ti en vez de a las vidas que ves en la pantalla. Cuando entres en redes, hazlo con intención: para inspirarte, para aprender y, sobre todo, para alegrarte de los logros de los demás, nunca para juzgar o criticar. Cada vez que celebras el éxito ajeno, le estás diciendo al universo que tú también estás abierto a recibir. Y no olvides agradecer tus propios éxitos, aunque parezcan pequeños. Cada logro cuenta.

Enfócate en aportar valor a tu comunidad desde lo que solo tú puedes dar, de manera única y auténtica. Cuando vives desde ahí, la comparación desaparece, porque no hay espacio para ella.

—¿Por qué es fundamental aprender a decir ‘no’ sin sentir culpa?

—Porque cada ‘sí’ que damos sin querer hacerlo, es un ‘no’ que nos decimos a nosotros mismos. Aprender a decir «no» es un acto de amor propio. A veces sentimos culpa porque tenemos la creencia de que decir ‘no’ es poco educado y significa rechazar a la otra persona. Sin embargo, lo que realmente significa es elegir respetar tus límites y tu energía. Cuando lo entiendes desde ahí, la culpa desaparece y el ‘no’ se convierte en una puerta a una vida más coherente y plena.

—¿Qué señales indican que debemos parar y replantear nuestro estilo de vida?

—Cuando empiezas a sentir que tu vida va perdiendo color…el día a día pesa y dejas de disfrutar de las ‘pequeñas-grandes’ cosas de la vida, como un atardecer, tu infusión favorita o un abrazo. Sientes vacío, insomnio, irritabilidad, falta de ilusión, estancamiento metal, emocional y rutinas que no te llenan…son señales de que nuestra luz se apaga. En ese momento, no se trata de hacer más, sino de hacer diferente: es momento de parar, mirar hacia dentro y preguntarnos si estamos viviendo lo que nuestra alma desea o si vivimos desde la inercia.

—Desde tu experiencia como coach, ¿Qué preocupaciones o emociones son las más frecuentes?

—Muchas personas sienten que no están viviendo la vida que realmente desean. Llegan con miedo, estrés o una sensación de vacío, atrapadas en roles o decisiones que no eligieron conscientemente, sino que siguieron por inercia o lo que dicta la sociedad.

Detrás de todo eso, casi siempre hay un deseo profundo, aunque al principio no se reconozca: conectar con su verdadera esencia, recuperar la ilusión y la alegría, y abrirse a una vida más auténtica, alineada con los deseos del alma y no con las expectativas del ego.

Como coach, acompaño a las personas a transformar el miedo en confianza y el vacío en abundancia y a vivir una vida alineada con su propósito. Mi método Puertas a la VIDA combina autoconocimiento, meditación, visualización, pintura intuitiva y coaching para generar cambios profundos y sostenibles, de forma gradual y respetando tu ritmo.

La vida siempre nos presenta nuevas puertas; la clave está en atreverte a abrirlas.

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