Álvaro Miguel de la Rosa, ibicenco de 41 años, ha estado desde pequeño ligado al mundo del deporte, compaginando fútbol y baloncesto. Gracias a este último conoció en sus propias carnes la fisioterapia, a raíz de lesiones de menor consideración, y fue entonces cuando se interesó por la profesión. En 2002 se trasladó a Barcelona para estudiar la diplomatura de Fisioterapia, que finalizó en 2005. Posteriormente ejerció allí varios años, hasta que volvió a Ibiza en 2007 y, a finales de 2008, con 24 años, abrió una clínica de fisioterapia junto a una socia y amiga, que gestionaron juntos hasta 2017. En ese momento «decidimos separar nuestros caminos y de ahí nació la actual clínica Physiumibz». Actualmente, es padre de una «maravillosa» niña de dos años y compagina el tratamiento de pacientes con la gestión de la clínica.
—¿Qué problemas de salud pueden mejorar con fisioterapia que la gente suele desconocer?
—Más que problemas concretos, creo que existe un gran desconocimiento por parte de la población sobre lo que es la fisioterapia en sí. La mayoría de los pacientes acuden pensando que vamos a tumbarlos en la camilla y a ejercer sobre ellos una especie de ‘tortura china’. La fisioterapia es, ante todo, educación: explicamos al paciente qué le sucede, investigamos qué factores le han podido llevar a ello y proponemos un plan de tratamiento que varía en función del paciente, su patología, el estadio en el que se encuentra y sus preferencias y expectativas. Además, ofrecemos un plan de prevención o recomendaciones para un buen mantenimiento de la salud.
—¿En qué medida ayuda a prevenir en lugar de solo tratar lesiones?
—La prevención es un punto importantísimo en la salud, aunque no siempre es posible evitar una lesión antes de que suceda, especialmente en el caso de lesiones agudas derivadas de traumatismos directos. El problema es que vivimos en una sociedad y una sanidad enfocadas en la enfermedad y no en la salud. La población está sobremedicada y se invierte más en investigación y tratamientos de todo tipo que en ejercicio, por ejemplo. En este sentido, los intereses de las empresas farmacéuticas son demasiado fuertes, y eso que resulta más económico recomendar ejercicio, buenos hábitos nutricionales y de salud mental. Cambiar este enfoque es muy complicado, ¡aunque no lo damos por perdido!
—¿Qué avances tecnológicos ofrecéis en la clínica que han cambiado vuestra forma de trabajar?
—La fisioterapia es una profesión sanitaria que ha experimentado grandísimos avances en las dos últimas décadas y que sigue evolucionando de forma exponencial, lo cual nos ayuda a mejorar los tratamientos que ofrecemos a los pacientes. En Physiumibz contamos con ecografía de alta resolución, que nos permite ‘poner ojos’ a las manos y al razonamiento clínico (tenemos más de diez años de experiencia en ello). Disponemos de técnicas invasivas como la EPI®, en la que contamos con amplia experiencia; campos magnéticos de alta potencia como el sistema superinductivo; y la última tecnología del mercado, la Magnetolith®, una terapia a través de campos magnéticos de ultra frecuencia que estimula a nivel celular y permite obtener resultados espectaculares.
Gracias a ello, damos un gran plus a los tratamientos de patología de columna, tendinopatías degenerativas y edemas óseos o fracturas. Además, nos hemos formado recientemente en una nueva técnica de láser de alta potencia que promete ser una revolución en el mundo de la fisioterapia y que aplicaremos en la clínica a corto plazo. En Physiumibz contamos con alta tecnología y seguimos apostando por la incorporación de los últimos avances en fisioterapia y tratamientos ortobiológicos. Pero, sin duda, lo que nos diferencia del resto de clínicas es el equipo humano y profesional con el que contamos: desde el personal de atención al paciente, Elena y Celia, que se esfuerzan a diario por ofrecer la mejor atención posible y logran coordinar el gran volumen de citas que tenemos, hasta el personal clínico: nuestros fisioterapeutas Clara, Jesús, Jon y Laia; el traumatólogo Dr. Jörn Hartmann; la podóloga Ana Vargas y la instructora de pilates Yolanda Ortiz.
—En Physiumibz también ofrecéis clases de pilates, ¿qué beneficios aporta esta disciplina?
—Sí. El pilates es una disciplina terapéutica que utilizamos en diferentes situaciones: tanto para personas sanas que desean mantener, conservar o potenciar su autonomía, como para quienes tienen dolor o han finalizado una fase terapéutica y buscan un ejercicio preventivo y de mantenimiento. Todo ello se realiza en grupos reducidos, supervisados y con especial foco en la corrección. El pilates aporta fuerza y control de la faja lumbopélvica, de la espalda y, sobre todo, conciencia corporal.
—¿La fisioterapia puede ayudar en casos de estrés, ansiedad o tensión emocional?
—Por supuesto. En primer lugar, escuchamos al paciente e intentamos entender su mundo: qué le preocupa y cómo le condiciona en su día a día. A partir de ahí, podemos diseñar un plan personalizado que le ayude. En estos casos suele haber un trasfondo que puede requerir la colaboración de otros profesionales de la salud, como psicólogos o nutricionistas. Son pacientes que se benefician especialmente del ejercicio terapéutico y de técnicas de relajación a través de la respiración consciente.
—Aplicáis tratamientos de fisioterapia en base a la mayor evidencia científica disponible. ¿Cuáles destacarías? ¿Cuáles serían vuestras especialidades?
—En cuanto a la mayor evidencia disponible, situamos el ejercicio terapéutico en la base de la pirámide. En nuestra clínica contamos con una sala de ejercicio perfectamente equipada, con material y sistemas de medición de fuerza que nos permiten objetivar los resultados de los pacientes. Nuestros tratamientos suelen combinar la sala de tratamiento y la sala de ejercicio. En el uso de tecnología, destacamos la ecografía de alta resolución, que nos permite visualizar las lesiones, hacer su seguimiento y realizar punciones ecoguiadas. También las ondas de choque, la EPI® y la neuromodulación del dolor, ya sea percutánea o mediante campos magnéticos de alta potencia. En este sentido, quiero destacar la labor de mi equipo de fisioterapeutas —Jesús, Jon y Laia— porque no solo se trata de ‘la tecnología’, sino de cómo la utilizamos, y en ese aspecto puedo decir que son los mejores. En cuanto a especialidades dentro de la fisioterapia, contamos con fisioterapia del sistema neuro-músculo-esquelético: tendinopatías en fase aguda o degenerativa, patología de columna (como hernias discales, por ejemplo), lesiones deportivas que pueden abarcar desde roturas musculares hasta esguinces de todo tipo o fracturas, y fisioterapia pediátrica con un enfoque diferencial basado en el cuidado del bebé y la asesoría en sueño y lactancia. Esta labor la lleva a cabo Clara Comes, fisioterapeuta pediátrica especializada en el cuidado de bebés y niños desde sus primeros días de vida. Con una alta especialización en lactancia, sueño y salud respiratoria infantil, comparte también su experiencia formando a otros profesionales. Su mirada integrativa y el trabajo en red hacen que cada familia se sienta acompañada, arropada y cuidada de verdad.
Además, disponemos de profesionales médicos que nos ayudan a maximizar los resultados gracias al trabajo multidisciplinar.
—En Physiumibz, además de fisioterapia, ofrecéis traumatología y podología, ¿verdad?
—En traumatología, tenemos la gran fortuna de contar con el Dr. Jörn Hartmann, muy conocido en Ibiza por su amplia y exitosa trayectoria clínica. Realiza consultas diagnósticas y tratamientos ortobiológicos ecoguiados destinados a la regeneración de tejidos y al control del dolor.
También tenemos la suerte de contar con la podóloga Ana Vargas, referente en la isla y una gran profesional, que realiza quiropodias, estudios de la marcha, plantillas personalizadas, curas, infiltraciones ecoguiadas, tratamiento de verrugas y está especializada en el tratamiento del pie diabético.
—¿Qué consejos prácticos darías a quienes pasan mucho tiempo sentados?
—En fisioterapia siempre decimos que la mejor postura es la que menos dura, por lo que les recomendaría que cada 30 minutos intenten levantarse de la silla, caminar un poco y mover las articulaciones. Es muy importante adecuar el puesto de trabajo lo mejor posible: con la pantalla en el centro y a la altura adecuada, la silla del tamaño óptimo e incluso reposapiés si es necesario.
Por otro lado, conviene realizar ejercicios de fuerza dos o tres días a la semana e intentar caminar a diario.
—¿Cuáles son las lesiones más comunes que atendéis en la clínica?
—Nuestra alta especialización en patología tanto de músculo como de tendón, así como en lesiones deportivas, ha hecho que estos casos superen incluso a la patología de columna, que estaría muy cerca. Es curioso, porque suele ser esta última la más prevalente en cualquier servicio de fisioterapia.
Por poner un ejemplo, en 2024 hemos atendido en la clínica más de dos mil casos relacionados con lesiones musculares o tendinopatías.