Los últimos datos sobre abandono escolar (referentes al primer trimestre de 2017, según la Encuesta de Población Activa) continúan señalando a Baleares como la comunidad que más sufre esta problemática, con un 26,8 %. La media estatal es del 19 %.
Baleares, siendo la comunidad con más abandono escolar, ha empeorado sus resultados respecto a 2016. Sin abandonar su condición de comunidad con más abandono, Balears redujo sus datos del 32,1 al 26,7 % entre 2014 y 2015, una disminución más que apreciable de 5,4 puntos. Sin embargo, nuestra comunidad cerró los datos de 2016 con un dato peor: 26,8 %, aunque sólo por una décima. Sin embargo, el primer trimestre de 2017 ha arrojado en Balears otro empeoramiento: 27 %, dos décimas más que el balance final de 2016 y cinco décimas más que el primer trimestre de 2016. Balears es la comunidad con mayor abandono y empeora, aunque muy levemente, sus resultados. Cabe decir que, en 2015, Baleares dejó de ser la comunidad con más abandono, superada por los datos conjuntos de Ceuta y Melilla, pero en 2016 volvió a recuperar esa condición. Baleares ha empeorado levemente sus datos, pero en ese sentido la superan Navarra, Murcia y Castilla-La Mancha. De hecho, 14 comunidades autónomas han reducido sus porcentajes de abandono escolar, en el caso de Ceuta y Melilla, y La Rioja, hasta 6 y 5,6 puntos, respectivamente. Sólo Balears y las tres comunidades apuntadas anteriormente han aumentado sus porcentajes de abandono escolar. La diferencia entre Baleares y la media española es ahora de 8,5 puntos, aunque en 2014 llegó a ser de 10,2.
En este sentido, la Conselleria d'Educació i Universitat puso en marcha el pasado octubre el plan Cap a l'Èxit Educatiu, cuya aplicación, hasta 2019, incluye 106 medidas para mejorar los resultados académicos, reducir la tasa de fracaso y abandono escolar, y combinar equidad y calidad en el sistema educativo, así como una adecuada evaluación. El plan incluye la estabilidad de los centros y las plantillas docentes, y la mejora de los equipamientos.
La culpa es de todos menos de los docentes, pero sabemos que el sistema educativo nunca será mejor que los maestros que imparten las clases. Yo pediría un examen de nivel a los docentes para saber a que atenernos, y añadiría una encuesta anual a padres y alumnos sobre la calidad de la escuela y sus profesores y un plan anual de formación obligatoria para los docentes, empezando por inglés y educación emocional.