El capitán de barco mallorquín Juan Company (@j2sailing) vivió una situación de tensión en alta mar cuando salió a navegar en velero hasta Barcelona. A 50 millas de la costa barcelonesa, Company avistó una embarcación ligera que surcaba los mares con una velocidad inusitada.
«Estoy solo, estoy ahora a cincuenta millas de barcelona y eso parece una planeadora en toda regla», refirió Company en el vídeo publicado en sus redes sociales. «Doce, catorce metros», calcula.
«No sale en el AIS (Sistema de Identificación Automático, por sus siglas en inglés). Creo que no voy a dar el aviso de radio de momento, no vaya a ser que ellos estén en escucha, puesto que voy solo y no me gustaría encontrarme con un problema», explica Company en el vídeo, temeroso de ser identificado por la tripulación de la otra embarcación.
Tras el éxito de la operación Enroque-Manso, que sumó más de setenta detenidos, el narcotráfico en aguas del Mediterráneo no se detiene. Estos narcos utilizan embarcaciones muy ligeras y las proveen de dos o tres motores para alcanzar velocidades imposibles de igualar por las autoridades. «Estoy seguro de que son narcos», exclama Company en el vídeo.
La operación Enroque-Manso, que duró dos años y contó con una amplia colaboración entre la Guardia Civil, la Policía Nacional y agentes del Servicio de Vigilancia Aduanera, desveló cómo los narcotraficantes traen drogas desde África hasta la Península, pasando por Ibiza. En este artículo publicado por Periódico de Ibiza y Formentera se cuenta con detalle cómo estos narcotraficantes, con lazos en las cúpulas de la mafia albanesa, utilizaban Ibiza como trampolín, desde donde embarcaban toneladas de cocaína y de hachís para su posterior transporte a Barcelona y a Mallorca.
Yo creo que hay que ir pensando en hacer lo mismo que Trump en el Caribe. Estos malnacidos de los traficantes (sin quitar nada de culpa a los consumidores) merecen un misil, con ello se acaba el problema. La conciencia bien tranquila, no son personas, son antropomorfos.