El pintor y escultor Antoni Clavé ha fallecido a causa de una insuficiencia respiratoria a la edad de 93 años en su residencia de la localidad francesa de Saint Tropez, según informó ayer a Efe Daniel Giralt-Miracle. Para este crítico de arte, Clavé era, junto a Tapies, «una de las figuras más destacadas de la pintura catalana y española y de más proyección internacional», y ha permanecido activo como pintor hasta «el último momento de su vida».
Clavé residía en Francia desde 1939, año en que marchó al exilio al término de la Guerra Civil española, aunque tras la muerte de Franco volvió a exponer en España, sobre todo en la Galería Gaspart de Barcelona y en 1996 tuvo lugar en la capital catalana su última exposición retrospectiva «Antoni Clavé en La Pedrera», comisariada por Giralt-Miracle.
Antoni Clavé se estableció en París al término de la Guerra Civil española donde colaboró con las mejores galerías de la capital francesa y realizó escenografías para el Ballet de la Opera de París. Daniel Giralt-Miracle calificó la pintura de Clavé como «una abstracción con referencias figurativas; una abstracción lírica. Fue seguidor de una cierta tradición española como la de Velázquez o Picasso, aunque los críticos franceses lo encuadraron dentro de la Escuela de París».
Antoni Clavé nació en Barcelona el 5 de abril de 1913; se formó en la Escuela de Bellas Artes de Barcelona y durante su juventud diversificó su actividad artística trabajando en pinturas murales, decoración ornamental, diseño publicitario o cartelismo cinematográfico. Alistado en el Ejército Republicano durante la guerra civil española, en enero de 1939 partió hacia Francia, donde pasó un tiempo en un campo de refugiados.
Posteriormente, junto con un grupo de pintores españoles, fundó la denominada Escuela de París, cuya influencia se percibe especialmente en sus primeros veinte años de creación. En 1941 montó su primer estudio en Montparnasse. No tardó en realizar pinturas de marcado carácter expresionista e incluso cubista, tratando de manera sistemática y especial la técnica del collage, de la que derivarían posteriormente los «assemblages». Su primera exposición tuvo lugar en París en 1949.