JOAN CASTELLS
El poeta e historiador del arte José Corredor-Matheos (Alcázar de San Juan, 1929), Premio Nacional de Poesía 2005 por «El don de la ignorancia», asistió el pasado viernes a la inauguración de la exposición de Erwin Bechtold a la que aporta el prólogo del catálogo «Bechtold i la conciliació dels contraris».
-¿Qué le atrae de la obra de Bechtold?
-Esta exposición es especialmente interesante porque contrapone una
etapa antigua y una actual. En ella puede apreciarse la coherencia
de su obra porque en muchos casos hay artistas que hacen saltos
mortales y dejan ver una evolución incoherente y no necesaria.
-¿Qué diría del Bechtold creador?
-Es extraordinario, creativo y muy riguroso. Mucho. Manteniendo sus
claves y principios ha evolucionado no de acuerdo a modas, si no
siempre según un impulso interior.
-Su atracción para el mundo oriental, por la filosofía
budista, tiene conexiones con la forma de pintar de
Bechtold?
-Sí, uno y otro buscamos la esencialidad, prescindiendo de todo
aquello que no es necesario y contraponiendo formas, elementos
sobre fondos de vacío. Es el contraste de la forma desnuda sobre el
espacio vacío.
-¿Qué es lo que le atrae tanto de Oriente y que se
refleja en su obra?
-Dos razones. Me gusta la naturalidad, el prescindir de cosas, de
todo aquello que es accesorio. Y, por otro lado, que el
pensamiento, la poesía y el arte chino, como todo el extremo
oriental, japonés y coreano, busca lo esencial. Como el taoísmo y
el budismo zen, que me interesa mucho. Y no por la curiosidad de lo
exótico, si no por que da lo mismo que la poesía, arte y
pensamiento europeo, pero desnudo de una retórica barroca y
excesiva.
-Habla catalán y ha traducido buena parte de la mejor
poesía catalana del último siglo. ¿Qué piensa del actual momento
político con el nuevo Estatuto?
-Cuando me hacen esta pregunta siempre digo que tengo doble
nacionalidad. Tengo el Premio Nacional de Artes Plásticas de la
Generalitat y la Creu de Sant Jordi y, a la vez, soy hijo
predilecto de Alcázar de San Juan, donde me han dedicado una calle
y todo. Por parte de una gente habrá comprensión, pero para otros
que no conocen la historia ni Catalunya será difícil. Tenemos que
comprender que muchos han recibido una información histórica
insuficiente y errónea. Tiene que encontrarse un buen método para
explicarlo muy bien.