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Lecturas estivales

Desde García Márquez a Stephen King, todo vale para cultivarse en medio de los sofocantes calores del verano

Muchas personas dedican las vacaciones de verano a la lectura.

EFE

Clásicos como «Cien años de soledad» de Gabriel García Márquez, poemarios como «Ellos», de Juan Ramón Jiménez, o «El libro de las ilusiones», del estadounidense Paul Auster, son algunas de las lecturas que escritores como Luis Antonio de Villena, Antonio Colinas o Juan Manuel de Prada recomiendan para este verano. Además de estos autores, Félix Grande, Juan José Millás y Luis Landero han sido otros de los entrevistados por EFE, y entre sus recomendaciones predominan las biografías y libros de memorias, mientras que Suso de Toro, Bernardo Atxaga, Gustavo Martín Garzo o Andrés Trapiello apuestan por una lectura entretenida y de calidad. El escritor madrileño Luis Antonio de Villena aconseja olvidarse de las novedades literarias, «que normalmente se exhiben durante unos meses y que después desaparecen sin dejar rastro», e invita a «rescatar buenos libros, de esos que no tienen fecha de caducidad», como cualquiera de los escritos por García Márquez, en especial «Cien años de soledad», o por Miguel Delibes y Pío Baroja. Félix Grande, escritor, poeta y ensayista, es consciente de que muchos prefieren leer en verano los llamados «best sellers», aunque él recomienda vivamente la poesía, un género especialmente adecuado para las vacaciones, por tratarse de una época en la que se tiene mayor «disponibilidad emocional».

Grande aconseja también la biografía de Antonio Machado escrita por Ian Gibson, «Ligero de equipaje», un género, el biográfico, que coincide con las propuestas de Juan José Millás y Luis Landero, que sugieren, respectivamente, «Recuerdos de mi vida», de Santiago Ramón y Cajal, y «Desde la última vuelta del camino», título de las memorias de Pío Baroja. Millás recomienda, además, el libro «Danza macabra», un ensayo sobre los géneros de misterio y terror escrito por Stephen King, en el que se ofrece mucha información a través de «opiniones muy autorizadas» sobre este tema y sobre la historia norteamericana, gracias a las vivencias y a la «gran cantidad de cine bien digerido por este autor». El autor de «El orden alfabético» añadió que, en su caso, aún debe seleccionar su lectura de verano de entre los dos montones de libros que ha ido formando, algo muy distinto a los propósitos de Félix Grande, que reconoció que estas vacaciones no leerá nada porque se dedicará «sólo a escribir».

La literatura de viajes es otra de las más apropiadas para las vacaciones, o al menos así lo cree Luis Landero, que considera este período un momento del año en el que «se despierta la imaginación del viaje», y cuenta que se suele hacer un equipaje especial de libros, al igual que se hace el de la ropa. Antonio Colinas, quien recomienda «El libro de las preguntas», «un libro de aforismos, pensamientos y tendencias filosóficas» de Edmond Jabés, escritor judío del siglo XX, invita también a rescatar dos obras hasta ahora inéditas: «Miserias de la guerra», de Pío Baroja, y «Ellos», de Juan Ramón Jiménez.

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