Vinculado familiarmente al sector ganadero y quesero de Menorca y con una larga trayectoria empresarial, Julio de Olives Fernández ha asumido recientemente la presidencia del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida Mahón-Menorca con un perfil marcado por la experiencia directa en el campo y la gestión colectiva. Propietario y gestor de diversas fincas de producción de leche y queso, llega al cargo con un enfoque continuista, centrado en reforzar la calidad, la trazabilidad y el valor añadido del producto, en un contexto de crecimiento limitado pero con retos estructurales claros.
Asume la presidencia de la DOP Mahón-Menorca en un momento complejo. ¿Cuál es hoy el estado real del sector?
El sector del queso es relativamente estable, pero con un crecimiento limitado. Estamos viendo como las nuevas iniciativas agrarias se están orientando hacia otros sectores y ya no se están abriendo nuevas explotaciones de leche ni de producción. Por ello el gran reto es consolidar y mejorar las explotaciones existentes, apoyando especialmente a aquellas que elaboran queso con DOP y queso artesano, para que puedan mantenerse y ganar competitividad. Tras el cierre de Menorca Llet, algunas queserías han podido asumir mayores volúmenes de leche para producir queso, pero el número de productores no va a crecer de forma significativa. Espero que no nos falte la leche en un futuro.
En un escenario de inflación, aranceles y cambios en el comercio internacional, ¿el futuro del queso Mahón-Menorca pasa por reforzar el mercado exterior o por consolidar el mercado interior y el valor añadido?
Hay que actuar en los dos frentes. El grueso del consumo sigue siendo nacional, ya que entre el 75% y el 80% se consume en el mercado interior, con un peso muy importante de Balears. La exportación no llega al 8% y, por tanto, todavía es limitada. Para crecer en este ámbito es fundamental hacerlo de la mano de un socio como el ICEX, porque para el perfil de empresas queseras de nuestra Isla de resulta muy difícil abordar la internacionalización de forma individual.
¿Cómo valora el posible acuerdo con Mercosur y qué implicaciones puede tener para un producto con denominación de origen?
Actualmente exportamos muy poco, por lo que podría plantearse como una oportunidad, siempre sin hablar de grandes volúmenes. No obstante, hay que estar atentos a los efectos indirectos. Por ejemplo, la entrada de vacuno con menos exigencias puede acabar afectando al precio de la venta del ganado, lo que tendría un impacto en las explotaciones locales. Es un escenario que conviene analizar con prudencia.
El queso Mahón-Menorca goza de prestigio, pero ¿ese reconocimiento se traduce siempre en rentabilidad para el productor?
La rentabilidad depende de cada empresa. La DOP no marca precios, pero es evidente que el objetivo debe ser que, poco a poco, las explotaciones puedan mejorar sus márgenes. La calidad, la gestión eficiente y la diferenciación son claves para lograrlo.
¿Dónde se genera hoy el valor del producto: en la producción, en la transformación o en el relato que lo acompaña?
El valor se crea a partir de un conjunto de factores. Para elaborar un buen producto es imprescindible la formación, el conocimiento y una gestión profesional de la explotación. Hoy el payés debe saber producir, pero también gestionar, facturar, controlar la calidad y adaptarse a las exigencias del mercado. A todo ello se suma la comunicación en la que la DOP apoya, pero las marcas también deben construir su propio relato.
¿Cómo se puede atraer a los jóvenes a un sector exigente como este?
Es una cuestión claramente vocacional. Cuando existe vocación, hay relevo generacional. En el centro de formación de Sa Granja hay en estos momentos un aumento de alumnado con interés real por el sector. Es un trabajo muy sacrificado, pero también ofrece independencia y una forma de vida que sigue atrayendo a quienes sienten el campo como una opción de futuro.
El queso Mahón-Menorca también se ha convertido en una experiencia turística. ¿Está sobre la mesa impulsar una Ruta del Queso?
La DOP ya realiza degustaciones en puntos estratégicos y muchas fincas cuentan con venta directa. Parte de la promoción consiste precisamente en que el visitante conozca las explotaciones. Se ha hablado de crear un mapa que permita localizar las más de 40 marcas existentes y facilitar el acceso a esta información al público.
¿Le gustaría que Menorca pudiera tener un Museo dedicado al Queso?
Es una idea que me encantaría pero difícil de hacer realidad si no es con una inversión pública que la pueda impulsar, sostener y mantener.
Desde el punto de vista gastronómico y promocional, ¿qué papel juega la DOP?
La DOP juega un papel de apoyo a la promoción e información para todas las marcas con el objetivo que si pueden, asistan a ferias como Alimentaria, Madrid Fusión, Gastronomic Forum o el Salón de Gourmets. A veces la propia DOP asiste dentro del estand del Govern Balear y otras directamente con las propias queserías. Es una presencia necesaria para reforzar la imagen del producto.
Si las cosas se hacen bien, ¿dónde debería situarse la DOP Mahón-Menorca dentro de diez años?
A nivel nacional es un queso muy reconocido en Cataluña, Levante, Madrid y Balears, pero todavía hay recorrido para crecer en otras zonas como el sur, Castilla o el norte de España. Actualmente estamos planteando nuevas líneas de promoción, como la colaboración con microinfluencers en mercados concretos, siempre optimizando los recursos disponibles.
¿Qué retos internos se marca para esta etapa de presidencia?
Me gustaría mejorar la digitalización y la recogida de datos del sector, optimizando tiempos y recursos. Nuestra razón de ser debe seguir siendo el exigente control de calidad que llevamos a cabo y la labor añadida de promoción. La DOP cuenta actualmente con un presupuesto de 600.000 euros y se financia con subvenciones del Govern Balear y del Consell Insular de Menorca, además de los ingresos por las etiquetas de certificación. Detrás del queso Mahón-Menorca hay aproximadamente unas 400 familias de las cuales unas 140 vinculadas al campo y unas 220 a la industria. Nuestro objetivo es mantener, conservar y mejorar este tejido.
Para terminar, ¿qué mensaje le gustaría trasladar al consumidor y a las instituciones?
Al consumidor, que valore el esfuerzo, la calidad y el origen de un producto que forma parte del patrimonio de Menorca. A las instituciones, que sigan apoyando un sector estratégico para el territorio, no solo desde el punto de vista económico, sino también cultural y social.