De todos es sabido que la industria hotelera es el motor que mueve la economía balear. Pero si todo motor necesita mantenimiento, también es imprescindible para los hoteles. Las reformas, la modernización de la planta hotelera es el mantenimiento que necesita el motor turístico de Balears.
Año tras año, El Económico ha ido informando de las actualizaciones de los establecimientos hoteleros en el archipiélago. Modernización, puestas a punto, reconversiones, aumentos de categoría, se han ido recogiendo en las páginas del salmón del Grup Serra.
La política turística del Govern ha impulsado esta actividad, que unido al conocimiento de los empresarios del sector de la necesidad de mantener sus alojamientos con los máximos niveles de exigencia y calidad, han hecho de las reformas hoteleras un clásico de los inviernos en las islas. La Ley 8/2012 del Turisme de les Illes Balears fue un gran impulso para un número importante de reformas hoteleras. Además, la normativa recogía en su disposición adicional cuarta la posibilidad de incrementar la edificabilidad según la categoría de los establecimientos reformados. El Decreto Ley 1/2013 de medidas urgentes de carácter turístico y de impulso de las zonas turísticas maduras fijaba medidas que facilitaran la inversión y modernización de los alojamientos y permitía el aumento de plazas en la Platja de Palma levantando hasta dos plantas más en sus hoteles. Tras las elecciones de 2015, el nuevo Govern reorientó la política turística y a través del Decreto Ley 1/2016 modificó la ley anterior. Eliminó la posibilidad de destinar el incremento de edificabilidad en zonas maduras a levantar hasta dos plantas más y aumentar el número de plazas.
En julio de 2017 acababa la vigencia de la disposición adicional cuarta de la Ley 8/2012, que permitía ampliar la edificabilidad de los hoteles en determinadas circunstancias. Sin embargo y a consecuencia de las peticiones de los empresarios del sector, el Govern promulgó la Ley 6/2017 que también incentivaba la mejora de los establecimientos turísticos mediante la reordenación de volúmenes existentes, el aprovechamiento del subsuelo para usos habitables, excepto el alojamiento, además de la redistribución de plazas autorizadas.
Los sucesivos Governs legislaciones que favorecían las reformas, actualizaciones, modernización o reconversión de una parte importante de la planta hotelera. El Económico ha sido testigo y ha recogido en sus páginas la transformación de Magaluf, la puesta a punto de un buen número de plazas en la Platja de Palma o numerosas actuaciones en Calvià, Alcúdia o Andratx. Las diferentes temporadas han marcado el ritmo de las reformas, pero siempre con el objetivo de mantener la planta hotelera con la mejor oferta posible para el turista.