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El Reino Unido se queda solo en su rechazo al pacto europeo contra la crisis

El primer ministro británico, David Cameron, habla durante una conferencia de prensa al final del primer día de la reunión del Consejo de jefes de Estado de la Unión Europea. | OLIVIER HOSLET

| Bruselas |

La cumbre de jefes de Estado y Gobierno de la UE concluyó hoy marcada por el aislamiento del Reino Unido, que se ha automarginado en la elaboración de un nuevo tratado que consolide la disciplina presupuestaria en la zona euro.

Esta cita ha alcanzado también una serie de medidas a corto plazo contra la crisis de la deuda en la zona euro, que han sido acogidas de forma favorable por los mercados financieros durante esta mañana.

A más largo plazo, la UE acordó un conjunto de medidas para imponer una estricta disciplina presupuestaria de los países de la moneda única, con la puesta en marcha de la «regla de oro» y su inclusión en las constituciones o legislaciones similares.

Además, los países con procedimiento por déficit excesivo verán cómo sus cuentas públicas son fiscalizadas por las instituciones de la UE, a fin de que retornen lo antes posible al equilibrio presupuestario.

A pesar del acuerdo general sobre qué medidas y acciones a tomar, el primer ministro británico, David Cameron, dio la nota disonante cuando se discutió el marco legal para hacerlo, ya que exigía que el centro financiero de la City de Londres quedara exonerada de ciertas regulaciones comunitarias sobre los servicios financieros, algo que el presidente francés, Nicolas Sarkzoy, consideró «inaceptable».

Al menos 23 países dentro del tratado

El resultado es que habrá un nuevo tratado intergubernamental, con al menos 23 países de la UE, mientras que Suecia, República Checa y Hungría han mostrado su disposición a sumarse, si bien precisan consultar previamente a sus parlamentos.

El presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, avanzó que el nuevo tratado se elaborará «lo antes posible» y destacó que «veintiséis líderes están a favor de participar en este esfuerzo».

Van Rompuy recalcó que el futuro tratado será vinculante para los países que participen en él.

El primer ministro polaco, Donald Tusk, señaló que en esta cumbre que marcó el final de la presidencia semestral de su país, «nuestra preferencia era para un tratado a Veintisiete. Lo intentamos pero no hubo unanimidad».

El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, indicó que su institución va a ponerse en marcha «rápidamente» para la elaboración del nuevo texto.

Barroso recalcó que el nuevo tratado de carácter internacional (ya que no abarcará a toda la UE) no supondrá una cesión de nuevas competencias a Bruselas, «sino más poder de acción en las instituciones de la UE para competencias que ya existen».

El primer ministro holandés, Mark Rutte, descartó celebrar un referéndum para la ratificación del futuro tratado.

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