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Turismo

Camas elevables, doble pulsador en los wc y calefacción a gas, las exigencias a los hoteles con la nueva ley turística

La nueva ley autonómica de turismo supondrá una inversión pública de 55 millones de euros y un cambio sustancial hacia el modelo turístico del futuro

La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, la ministra de Industria, Reyes Maroto, la presidenta de Baleares, Francina Armengol y el conseller de Turisme, Iago Negueruela. | Emilio Naranjo

| Madrid |

La presidenta del Govern balear, Francina Armengol, ha presentado este lunes los detalles de la nueva ley autonómica de turismo que, entre otras medidas, incluye obligaciones como las camas elevables para evitar enfermedades laborales de las camareras de piso, la implantación de sistemas de ahorro de agua y limitación de plástico y papel o el respeto al producto local con la trazabilidad de alimentos de las Islas.

Así lo ha dado a conocer Armengol en un acto desde el auditorio 200 del Museo Reina Sofía de Madrid, al que han acudido numerosas autoridades como la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, la ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, los líderes estatales de los sindicatos, CCOO y UGT, Unai Sordo y Pepe Álvarez, así como los principales representantes del sector turísticos del archipiélago balear.

En este contexto, el Ejecutivo balear ha dado a conocer los pormenores de esta nueva ley autonómica de turismo que supondrá una inversión pública de 55 millones de euros y un cambio sustancial hacia el modelo turístico del futuro: «responsable laboral y medioambientalmente». Según ha destacado Armengol, esta nueva norma permitirá que el archipiélago balear «lidere» el proceso de transformación en torno a una sostenibilidad entendida en una triple vertiente: «social, económica y medioambiental». Por ello, ha puesto en valor el crecimiento inclusivo y sostenible, la mejora de la convivencia entre trabajadores, residentes y turistas, el uso más eficiente de los recursos y el impulso a la colaboración público-privada.

CAMAS ELEVABLES DESDE 2023

Así, la norma contempla aumentar la protección a las camareras de piso, de forma que, desde el año 2023, los hoteles de las Islas deberán instalar camas elevables (mecánicas o eléctricas) para facilitar su trabajo, una medida que implica renovar 300.000 camas y de la que se beneficiarán más de 20.000 camareras de piso. El Ejecutivo balear recuerda que el 35 por ciento de los accidentes laborales que sufre este colectivo están relacionados con los sobreesfuerzos.

Otro de los puntos sobre los que versa esta norma tiene que ver con la obligatoriedad de contar con un plan de circularidad, que, entre otras cuestiones, adecuará la nueva normativa turística a los objetivos de otras dos leyes autonómicas, la de Cambio Climático y la de Residuos. En este punto, se prohibirá la utilización de especies clasificadas dentro de categorías amenazadas y se establecerá como obligatoria la trazabilidad del pescado y del marisco de origen balear. En cuanto a la energía, se obligará a los establecimientos hoteleros, que suponen el 74 por ciento de la oferta turística balear, a cambiar las calderas fuel-oil por otras de gas natural o eléctricas emitiendo anualmente 57.600 kilos de CO2 menos por hotel.

DOBLE PULSADOR EN LAS CISTERNAS DE LOS WC

Dentro del ámbito del agua, la norma establece la obligatoriedad de instalar sistemas de doble pulsador en las cisternas de los WC en los hoteles, así como la instalación de dispositivos de ahorro de agua en grifos de lavabos, bañeras y duchas. Asimismo, también se potenciará el aprovechamiento de las aguas pluviales, lo que será un factor a tener en cuenta en la mejora de la clasificación del establecimiento, por lo que los alojamientos turísticos deberán medir el consumo de agua. En cuestión de residuos, la norma prohibirá el uso de los 'amenities' (comodidades sanitarias de baño) de un solo uso. Al mismo tiempo, los hoteles que aspiren a subir de categoría deberán sustituir el uso de papel por códigos QR y también estarán obligados a medir el consumo de residuos.

Además, los establecimientos deberán controlar las temperaturas de los edificios de manera integral, también en las zonas reservadas al personal, especialmente en las cocinas. Por último, la norma recoge otras medidas como una modificación completa en los baremos que servirán para establecer la clasificación hotelera, entre los que se incluyen incrementos de la puntuación a medidas de circularidad, como el uso de energías renovables o sistemas de optimización de consumo de energía.

PACTAR LOS PLAZOS Y LAS BONIFICACIONES CON EL SECTOR

En el acto Armengol también ha estado arropada por el conseller de Modelo Económico, Turismo y Trabajo, Iago Neguerela; el consellero de Medio ambiente y Territorio, Miquel Mir, y la consellera de Agricultura, Pesca y Alimentación, Mae de Concha. Y es que, según se ha expuesto en esta presentación, la idea del Ejecutivo balear es implicar a todos estos sectores para ser pioneros en el turismo como motor circular a través de esta norma que, según ha recordado Neguerela, irá dirigida a todo el sector turístico y no solamente al hotelero. Precisamente, Neguerela ha aclarado, a preguntas de los periodistas, que los plazos y las bonificaciones se irán pactando con el sector, aunque ha señalado que están trabajando para que la situación de las camas se haga en los próximos seis años.

EN COLABORACIÓN CON EL SECTOR

Durante su intervención, Armengol ha reivindicado esta «estrategia ambiciosa» para «convertir al sector turístico en motor de impactos positivos en toda la sociedad», que, según ha sostenido, permitirá a las islas ser «más sostenibles en lo social y en lo ecológico». En este contexto, la presidenta balear ha precisado que este avance se hará en colaboración con el sector para transitar en una «transformación que lleva tiempo en marcha» y que supondrá «no volver al 2019, sino llegar a un punto mejor en todos los aspectos: en calidad del empleo, en salarios, en oportunidades para los emprendedores, en negocio, en sostenibilidad ambiental y social, en competitividad, en igualdad y derechos».

Esta ley considera, según Armengol, al turismo «como una herramienta que ha de impactar de manera positiva en toda la sociedad», un planteamiento que generará soluciones «capaces de mejorar a la vez la experiencia del turista, la calidad de vida de los residentes y las condiciones laborales de los trabajadores».

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