Un turista de 57 años que se encuentra actualmente desempleado se llevó hasta Murcia, tras encontrarlo en la calle, el cuadro pintado por Joaquín Sorolla que la Policía Nacional buscaba desde que sus propietarios lo dejaran por olvido en la acera de una calle de Sevilla mientras cargaban su coche antes de salir de viaje.
«Vi cómo unos chicos dejaban tirado un cuadro en la calle. Pensé, ‘qué marco chulo’, la verdad es que no me fijé en la pintura, y me lo subí al hotel», ha contado Andrés Hurtado en varios medios de comunicación, quien estaba a la espera que la Policía recoja la obra perdida en su domicilio en un municipio muy cerca de la capital murciana.
Este hombre, exempleado de un supermercado, se había desplazado hasta Sevilla para pasar unos días de vacaciones y no imaginaba tal hallazgo, que se produjo cuando iba camino del hotel en pleno centro de la ciudad sobre las 16:30 horas de una calurosa tarde de sábado.
«Como hay tantas réplicas y falsificaciones nunca pensé que fuera un Sorolla original, pero se lo pregunté a la IA (Inteligencia Artificial) y me confirmó que podía serlo», ha relatado este turista murciano, quien asegura que llegó a contactar con una sala de subastas que al parecer estaba dispuesta a comprarle la obra por miles de euros, en concreto, hasta 140.000 euros. En este sentido, afirma que cogió el cuadro porque lo vio «tirado en el suelo» y lo que realmente le gustaba era el marco. »Pensé ‘qué marco tan bonito’ y de hecho, pensé ‘quito la foto y pongo otra’», precisa.
Para entonces Hurtado todavía no sabía que el cuadro se había perdido y que sus propietarios lo estaban buscando. De esto se enteró cuando encendió el móvil y empezó a ver noticias que hablaban del robo de un Sorolla en Sevilla. Fue entonces cuando contactó con la Policía Nacional y dijo que de robo nada, que se lo había encontrado tirado en la calle.
El cuadro viajó con él en una bolsa que compró en un bazar chino hasta Murcia, donde está previsto que esta semana sea devuelto a la Policía Nacional y ésta se lo haga llegar a su legítimo propietario.
Hurtado ha conseguido contactar con el propietario, que le confirmó que dejaron el cuadro olvidado por descuido cuando se marchaban a la casa de la playa y quien le prometió hacerle «un regalo» por facilitar su devolución.