Los taxistas de Sant Josep han acabado cediendo ante la amenaza de boicot lanzada por chóferes del resto de la isla de Ibiza. En una reunión mantenida este jueves por todas las asociaciones y la FITIE, han aceptado solicitar al Consistorio gobernado por el popular Vicent Roig que retire del aeropuerto la señal que impedía el paso a los chóferes que no fueran del municipio de Sant Josep.
En un mensaje enviado a sus integrantes, la Asociación de Taxistas de Sant Josep indicó que el acuerdo adoptado por todas las asociaciones de propietarios de licencias de taxi contempla que los vehículos de fuera de Sant Josep «podrán entrar en la bolsa (zona de espera) siempre que la cola de gente llegue al paso de peatones situado frente a la puerta de llegadas». A cambio de ello, la asociación solicitará al Ayuntamiento «que retire las actuales señales de bolsa y que solo ponga ‘bolsa de taxis’ sin ningún tipo de restricción».
Con este acuerdo, los taxistas de Sant Josep esperan «que las relaciones con los compañeros de otros municipios vuelvan a ser óptimas».
En el mismo escrito, la Asociación de Taxistas de Sant Josep explica también que «la orden de carga se mantiene como era y los taxis de fuera deberán marcharse siempre que se acaben los servicios». Algo que aseguran que «es una mejora respecto a lo que se venía haciendo hasta ahora y que abre la puerta a poder modificar la actual orden de carga». Una modificación que, aseguran, abordarán a en cuanto acabe la temporada turística.
Protesta anulada
La Asociación de Asalariados del Taxi, por su parte, ha remitido también un comunicado en el que ha señalado que la convocatoria de protesta quedaba anulada «tras haber alcanzado acuerdos satisfactorios en las negociaciones» mantenidas este jueves. Unas negociaciones «donde se ha acordado que la señal de prohibición de la bolsa del aeropuerto quedará eliminada».
En la misma nota, los asalariados han agradecido a todos los involucrados «la resolución del problema, ya fueran asociaciones de asalariados como de titulares».
Las patronales
La convocatoria de parón anunciada el miércoles levantó todas las alarmas en patronales como la CAEB y la Fehif. En este sentido, el delegado de la CAEB para Ibiza y Formentera, José Antonio Roselló, había horas antes de la negociación la alarma de los empresarios «por los efectos que se producen alrededor de una infraestructura y un servicio básico, que es el de taxis desde el aeropuerto con los efectos perniciosos que tiene para los usuarios, la buena imagen de la isla y el buen funcionamiento de los mecanismos de gestión de nuestra principal fuente de riqueza y actividad, el turismo».
El gerente de la Fehif, Santiago García Ramón, había manifestado, por su parte, que ni los visitantes ni los residentes podían ser «rehenes de este conflicto». Y recordó que «el decreto ley 5/2022 establece un régimen insular de recogida de viajeros y de tarifa única que debe aplicarse de forma homogénea y coordinada por el Consell y los ayuntamientos, sin que los usuarios sufran las consecuencias de desacuerdos entre administraciones o entre colectivos profesionales».
Bueno, no es cuestión de que un gremio de un pueblo determinado pida o deje de pedir, el aeropuerto como se ha dicho en tantas ocasiones es una infraestructura estratégica para la isla, dicha infraestructura es de ámbito estatal, y las áreas que no dependan de la gestión del Estado deberían de ser gestionadas es su totalidad por el Consell, que es el gobierno de todos los ibicencos, sin importar lo que opinen los taxistas de un pueblo determinado. Hay que mirar por el bien común, no de los señores de un pueblo en concreto que se quieren quedar con todo el pastel, y queriendo blindar sus intereses económicos en detrimento de prestar un servicio decente al turista, a los que parece que poco les importa que tengan que aguantar horas para poder coger un simple taxi con el que llegar a su destino. Que el Consell no tome cartas en el asunto es de juzgado de guardia.