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Editorial

Un desastre ecológico en ses Salines

Eivissa |

Un total de siete fincas se han visto afectadas por los vertidos fecales en el entorno del Parque Natural de ses Salines, lo que ha provocado que cinco toneladas de frutas y hortalizas se hayan perdido y no sean aptas para el consumo humano. Abaqua y el Ayuntamiento de Sant Josep se reparten las culpas, ponen excusas sobre lo ocurrido, pero poco se puede hacer con todos los kilos y kilos de verduras y frutas que servirán para alimentar cerdos y otras bestias. De nuevo los particulares sufren la falta de previsión de las instituciones, cuyos políticos anuncian planes que luego nunca cumplen, y cuya negligente gestión lleva a los agricultores, en este caso, a sufrir la contaminación de muchos meses de duro trabajo.

Solo preocupados por la posidonia.
Sin embargo, es realmente sorprendente que lo ocurrido en ses Salines no haya llamado la atención de los grupos ecologistas de las islas, cuyo trabajo se centra exclusivamente en proteger la posidonia -muy loables, no cabe duda- pero olvidando otras cuestiones que también tienen una importancia medioambiental vital para las Pitiusas. Que toda la cosecha de los agricultores de ses Salines se haya contaminado también merece que los ecologistas se movilicen, que pidan a los responsables más competencia. Por desgracia de poco sirve ahora un plan de inspecciones para averiguar cuántas casas se conectan a la red de fecales. De nuevo se actúa después de un desastre, sin la más mínima programación y previsión. La gestión preventiva brilla por su ausencia y eso que hay episodios similares precedentes en la zona.

Las prioridades.
Resulta inconcebible que a estas alturas se tenga que recordar a los ayuntamientos cuáles son las prioridades. Mantener en funcionamiento las depuradoras y la red de fecales son aspectos básicos, no caprichos ni lujos, pero Sant Josep prefiere plantear batallas contra los beach clubs cuando las playas -Cala Vedella es un ejemplo- y ses Salines se llenan de mierda por la mala gestión. De poco vale echarse las culpas entre el Ayuntamiento y Abaqua. Solo cabe que se arregle el problema y esperar a ver qué será lo próximo que ocurra por la incapacidad de los políticos de esta isla.

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