El 8 de marzo se ha celebrado el Día Internacional de la Mujer, con cifras preocupantes en la lucha contra la violencia machista. De hecho, el año ha comenzado con datos alarmantes, lo que ha puesto el foco en la mejora de los sistemas de protección, como las pulseras de control, y en la exigencia de una «justicia feminista» que garantice la reparación real de las víctimas. Pero hay más apectos que ensombrecen esta fecha señalada: Sigue siendo una prioridad reducir la diferencia en los ingresos y combatir la segregación horizontal, donde las mujeres continúan mayoritariamente en sectores menos remunerados o con contratos parciales. Además, se reivindica un cambio en el modelo social para que el trabajo doméstico y de cuidados no recaiga desproporcionadamente en las mujeres, exigiendo políticas públicas que faciliten la conciliación sin penalización laboral. También es necesario superar el «techo de cristal», las barreras invisibles que impiden a las mujeres y otros grupos minoritarios alcanzar los puestos de mayor responsabilidad y liderazgo en sus carreras profesionales, independientemente de sus méritos o cualificaciones.
Violencia de género.
Pero, sin duda, el aspecto más inquietante es la violencia de género. Balears presenta una de las incidencias de agresiones machistas más altas de España, situándose frecuentemente a la cabeza en la tasa de víctimas por cada 10.000 mujeres. Solo en el primer trimestre de 2025 se interpusieron 1.562 denuncias. Se estima que se registran una media de 26 denuncias diarias en las islas.
Tres pilares.
Para combatir la violencia de género, es fundamental actuar en tres niveles: la ayuda inmediata a las víctimas, la denuncia social del entorno y la prevención a largo plazo a través de la educación. Asimismo, los equipos policiales especializados deben ser reforzados y las condenas a los agresores, modélicas.