Ibiza, Formentera, Mallorca y Menorca vivieron este miércoles una de esas jornadas que permanecen en la memoria. Durante unos instantes, el día se apagó y el cielo ofreció a la Isla el espectáculo extraordinario de un eclipse total de Sol. Miles de personas pudieron contemplar desde diferentes puntos costeros un fenómeno astronómico excepcional que tardará mucho tiempo en volver a repetirse en Baleares. Pero el eclipse dejó también otra imagen que merece ser destacada: la de unas islas que supieron estar a la altura de las excepcionales circunstancias.
Preocupación previa.
La celebración del eclipse había generado en los días previos cierta preocupación ante la posibilidad de una llegada masiva de visitantes, con el consiguiente riesgo de colapsos de tráfico, saturación de determinados espacios naturales y presión sobre los servicios públicos. Finalmente, los peores pronósticos no se cumplieron. El amplio dispositivo preparado por el Govern, en coordinación con el resto de administraciones y cuerpos implicados, funcionó y permitió afrontar la jornada con normalidad, pese a las grandes concentraciones de personas que se produjeron en algunos puntos. Es justo reconocer el trabajo de planificación y prevención realizado. El eclipse constituyó una prueba importante y el balance del operativo puede considerarse satisfactorio.
Doble lección.
También lo fue la respuesta de ciudadanos y visitantes. Salvo incidentes puntuales, la jornada transcurrió con civismo y responsabilidad. La mayoría respetó las indicaciones de seguridad, las restricciones y las recomendaciones de movilidad, y permitió que un acontecimiento que podía haber generado situaciones complicadas se desarrollara sin los problemas que se habían llegado a temer. El eclipse dejó así una doble lección. La primera, evidente, es que Baleares fue un escenario privilegiado para contemplar un fenómeno extraordinario. La segunda, quizá más útil, es que la prevención, la coordinación y la colaboración ciudadana permiten afrontar con garantías acontecimientos capaces de alterar durante unas horas la normalidad de las Baleares.