Las hemerotecas recogen desde hace ya varios años un sinfin de noticias sobre la precaria situación de los juzgados de Eivissa y de sus trabajadores. Durante los últimos tiempos se han visto ordenadores en los lavabos, inundaciones constantes, con sus consiguientes hedores, juicios suspendidos por cortes de luz, ascensor estropeado durante años, archivos amontonados en el suelo, calabozos infrahumanos, etc. Eso en cuanto al estado del edificio, porque en lo referente a los medios humanos la situación es igualmente desoladora. Faltan jueces, fiscales, abogados de oficio y funcionarios (éstos siguen reclamando una situación laboral igualmente equiparada a los trabajadores de Canarias) Con este panorama, es habitual que los trabajadores no soporten la carga de trabajo y con el ambiente que «respiran» es normal que los que pueden en seguida busquen traslado a otro sitio.
Por eso, con estos antecedentes, no debería extrañarnos que la situación vivida estos días con la Operación Trafalgar, que se ha saldado con 25 detenidos, haya colapsado la actividad diaria de los juzgados. Una intervención policial de este calibre, la más importante en cuanto a infraestructura y número de detenidos este año, no se ha correspondido con una respuesta judicial equiparable debido, por desgracia a la escasez de medios. Mientras que el Gobierno y el Govern siguen esquivándose sin abordar con decisión el traspaso de competencias y ponen excusas banales, los trabajadores no alcanzan a cumplir con su cometido y los ciudadanos sufren las consecuencias de esta triste realidad.