¿A quién no le conmueve la muerte de un niño? ¿A quién no le indigna el insoportable número de fallecidos inocentes por los bombardeos del ejército israelí sobre poblaciones densamente pobladas? ¿A quién no le sulfuran los casos de inanición, que demuestran que el hambre se ha convertido en instrumento de guerra? ¿A quién no le resultan insoportables los asesinatos de periodistas que informan sobre el terreno de las operaciones militares? La devastación en Gaza es un retrato atroz de cómo la población civil se ha convertido en rehén de una guerra sin límites, donde la muerte ya no distingue entre combatientes y niños, entre milicianos y familias enteras, incluidos mujeres, ancianos y bebés. Israel, con su terrible, mortífera e insuperable maquinaria bélica, ha llevado el sufrimiento a niveles que cualquier conciencia mínimamente sensible debería considerar intolerables, ni aún en el caso de una guerra convencional, que esta claramente no es. Y sin embargo, aquí estamos: discutiendo no sobre cómo frenar la matanza, sino sobre cómo capitalizar políticamente el horror. El Parlament balear, escenario de tantas batallas estériles, hoy tiene la oportunidad de dedicar un minuto de silencio a las víctimas. El PSIB lo propuso, el PP lo aceptó como gesto simbólico también hacia las 1.400 víctimas de los atentados de Hamás en Israel el 7 de octubre de 2023. Vox, por su parte, puso la condición de incluir a los cristianos asesinados en África. Cada loco con su tema. Pero los socialistas amenazaron ayer con tumbar el acto si no se incluía la palabra «genocidio». Como si un término —discutible en lo jurídico, innegable en lo moral— fuera más importante que la propia memoria de los muertos. Aquí no se trata de compasión ni de humanidad. Se trata de politiqueo deleznable, de medirse fuerzas en un tablero miserable, de robar un titular efímero a costa de quienes ya no tienen voz.
Politiquería barata con Gaza
Cadáveres recibidos en el Hospital de Al Auda, en Nuseirat, en el centro de la Franja de Gaza | Foto: Europa Press/Contacto/Belal Abu
Joan Miquel Perpinyà | Ibiza |
Y los diputados de Vox Sergio Rodriguez y Mª José Verdú picando con el boli vergonyaaaaa!! que se sepan sus nombres