Como en otros muchos aspectos de la vida, en política hay decisiones que resultan altamente esclarecedoras y, ha sido en el Consejo de Ministros de esta última semana donde ha tenido lugar una de estas decisiones. En dicha reunión ministerial se tomó la decisión de conceder a los ex presidentes de Aragón y Extremadura, Javier Lambán y Guillermo Fernández Vara, la Gran Cruz de Carlos III a título póstumo.
Según confirmó la portavoz del Gobierno del Estado se tomó tal decisión para recompensar la «profunda vocación de servicio público» de ambos dirigentes territoriales fallecidos en este año 2025 y, por ser «ejemplo de dedicación, responsabilidad y compromiso con el bienestar de todos», según las propias palabras de la portavoz. Sin duda, se trata de un galardón merecido, pero que tal como se escenificó resulta altamente ofensivo para terceros, en este caso para Francesc Antich, también ex presidente de su Comunidad Autónoma, Les Illes Balears, que también fue senador en Madrid y que también ha fallecido este año 2025.
Se ha publicado que con esta decisión del Gobierno presidido por el socialista Pedro Sánchez, se ha ninguneado a Francesc Antich, pero a quien también se ha ninguneado ha sido al socialismo balear en su conjunto, al PSIB. Y la sensación de agravio o desprecio que le pueda quedar a cualquier militante o simpatizante socialista en nuestras islas, se puede ver incluso agravada ya que mientras los dos galardonados mantuvieron posicionamientos críticos con Sánchez, Antich le mostró siempre su apoyo, incluso en sus momentos más difíciles y complicados.
Ciertamente hay decisiones que resultan altamente significativas de cuál es el escenario político actual y el papel que cada uno juega hoy en día en el mismo. Parece claro que para Ferraz, el socialismo balear ocupa un segundo escalón en cuanto al grado de importancia que para el partido tienen los votos socialistas de nuestras islas. Si bien resulta muy clarificador el detalle de excluir de la concesión del citado galardón al líder más significativo del socialismo balear, no es el único ejemplo del ninguneo de la actual dirección socialista de Ferraz con el votante socialista de las islas.
Vale la pena recordar otras decisiones que desde la Ejecutiva Federal del partido en Ferraz se han venido tomando desde la debacle socialista en las últimas elecciones autonómicas. El estrepitoso fracaso de las candidaturas socialistas en territorios considerados tradicionales caladeros de votos socialistas, como puedan ser Andalucía, Madrid, Valencia o Aragón; provocó en su momento la inmediata reacción de la dirección socialista estatal, sustituyendo fulminantemente a los dirigentes y candidatos del partido en estas regiones. Los actuales ministros de Sánchez, Montero, López y Alegría fueron puestos al frente del partido en Andalucía, Madrid y Aragón. En Valencia se nombró a la actual Delegada del Gobierno Pilar Bernabé, miembro de la actual ejecutiva federal.
Y mientras se hacía eso en los territorios que se considera necesario recuperar, por la importancia que el voto socialista de los mismos tiene en el computo global del posible voto socialista en unas elecciones generales; está claro que el valor que se otorga al voto socialista de Baleares es muy inferior y ni tan siquiera se ha considerado necesario cambiar a los dirigentes que encabezaron las listas del mayor fracaso socialista en las islas hasta ahora conocido. A pesar de que se perdieron los cuatro consells insulars, la práctica totalidad de los municipios de las islas y de que la izquierda en el Parlament se quedara fuera de cualquier posibilidad de pacto de progreso; lo cierto es que Ferraz ha decidido que aquí no vale la pena que nada cambie y los responsables del más absoluto fracaso siguen al frente del partido.
El nombramiento de Francina Armengol como Presidenta del Congreso de Diputados en Madrid, no se produjo por la especial relevancia que esta tuviera dentro del partido. En realidad fue nombrada por ser la persona que menor rechazo provocaba en el entorno de los partidos independentistas catalanes Junts y Esquerra y la necesidad de esos votos catalanes para la investidura de Sánchez como Presidente. La consecuencia directa de dicho nombramiento seguramente sea la decisión de Armengol de volver a encabezar las listas socialistas en las próximas elecciones generales, sin la menor reacción por parte de Ferraz ante tal eventualidad.
Está claro que a pesar del cargo que Armengol ocupa en Madrid y de que otro de los responsables directos del fracaso socialista en las islas como es Marc Pons, que sigue medrando en la política a la sombra de la ex presidenta, forme parte de la ejecutiva federal del partido, de nada han servido para incrementar el peso real del socialismo balear en las decisiones que se toman en Ferraz. Urge encontrar un o una dirigente que pueda devolver la relevancia que el socialismo balear tuvo en su momento. El socialismo de las islas merece tener al frente alguien capaz de volver a ilusionar al votante progresista.