Por más que desde la Conselleria de Salut del Govern y la Gerencia de Asef se niegue reiteradamente la existencia de problemas y conflictos internos en la gestión global de la asistencia sanitaría de las Pitiusas, lo cierto es que tal conflicto existe y por lo tanto siguen vivos graves problemas que necesariamente repercuten negativamente en la calidad y eficiencia del servicio que debe prestarse a los pacientes.
Después de más de dos años de la llegada al Govern del nuevo equipo ejecutivo del PP, ya se puede hacer una clara valoración de si se ha producido o no el tan radical cambio que debía verse de forma rápida en la prestación global de la atención sanitaria en el Àrea de Salut d’Eivissa i Formentera. Parece claro, a la vista de los diversos y desafortunados incidentes que se están produciendo en los hospitales de Can Misses y Formentera, que el tan cacareado cambio no se ha producido.
A la llegada del nuevo ejecutivo del Govern, ciertamente se notó un cambio en cuanto a la grave problemática que afectaba al área de oncología, claramente mal atendida por el anterior gobierno autonómico progresista. Era escandalosa la falta de profesionales oncólogos y con importantes mejoras en la oferta económica a la hora de contratar a estos profesionales, se consiguió cubrir ese punto con una cantidad aceptable de oncólogos. Pero como suele ocurrir, tal mejora no se ha conseguido mantener debidamente en el tiempo y a día de hoy los pacientes pitiusos ven como de nuevo la plantilla de oncólogos está a la mitad de los necesarios.
Lo cierto es que los problemas de la atención sanitaria pitiusa van más allá de la correcta atención oncológica; hay otras áreas en las que persisten graves problemas tanto de atención como de gestión y que se van haciendo evidentes y públicos. Sigue siendo indecente tener que esperar casi dos años para conseguir una cita del cardiólogo, por ejemplo. A la falta de profesionales necesarios en diversas áreas de la atención sanitaria pitiusa, hay que sumar el creciente malestar de los profesionales sanitarios, que está suponiendo un rosario de renuncias y dimisiones entre los máximos responsables de los diversos servicios o áreas. Estas salidas son consideradas preocupantes para el Simebal y para 22 jefes y coordinadores de servicios del hospital Can Misses, quienes han firmado una carta de apoyo total a los últimos cargos «dimitidos». A destacar la carta de agradecimiento del jefe de Medicina Interna dirigida a la doctora Sayed y en la que quedan claras las diferencias existentes con la Gerencia de Asef en cuanto al sistema organizativo. Parece clara la falta del diálogo necesario con los profesionales médicos, defecto este que se le achacó al anterior gobierno progresista y al parecer sigue vigente con el PP al mando.
También van al debe de la Gerencia pitiusa otras dos cuestiones. Por un lado resulta increíble que una avería del helipuerto del hospital, provocada por una tormenta, haya dejado a la isla sin este servicio aéreo urgente durante 15 noches seguidas. ¿En serio han hecho falta dos semanas para solventar el problema, fuera cual fuera? Claro ejemplo de ineficacia. Por otro lado y también debido a una tormenta, se han detectado hongos en el quirófano y la sala de partos del hospital de Formentera, que desde el pasado 15 de octubre siguen sin poder ser utilizados con plena operatividad. Tres semanas ya con pacientes de Formentera que deben ser trasladados a Can Misses. Ambas cuestiones no revisten la menor importancia para la consellera del ramo, ya que lo de Formentera ni lo ha citado y lo del helipuerto solo ha afectado a tres traslados nocturnos. Seguro que a los pacientes afectados les importaba poco si eran tres, diez o uno solo. Total desconsideración de la Consellera hacia los pacientes.
A destacar también a nivel autonómico el escandaloso ridículo hecho por la Conselleria de Salut del Govern, con la compra de 246 ambulancias. Del total de los vehículos adquiridos, la mitad de ellos no se podrán poner en servicio todos ellas, ya que al ser el peso de estos superior a los 3.500 kilos, para conducirlos se necesita el permiso C1, permiso que solo tiene el 20 % de los técnicos en emergencias. Nuevamente la Consellera ha salido a defender la compra de esa flota de ambulancias y ha anunciado una maravillosa solución al problema creado. Se desmantelarán las ambulancias afectadas, para reducir sustancialmente el peso de las mismas y que así puedan ser conducidas con el permiso B, además se financiará a los técnicos la obtención del C1.
Un contrato por valor de 56 millones de euros por la compra de la nueva flota de ambulancias, se verá considerablemente incrementado por tener que desmantelar ahora todos los vehículos de más de 3.500 kilos, debiendo hacer frente al coste de semejante burrada, más el coste añadido al asumir la obtención del C1 para el personal. Pero la ineptitud va más allá, ya que ello va a suponer prescindir de todos los elementos que aportaban mayor calidad en el servicio asistencial.
No hay duda de que la prometida mejora está todavía lejos y que tanto la Consellera balear como el Gerente de Asef, deberían reflexionar sobre su idoneidad para los cargos que ocupan.