Las ayudas al alquiler para 2025 en Baleares ya están convocadas. Y, de nuevo, vuelven a ser un brindis al sol para la mayoría de residentes en Ibiza y Formentera. Basta con leer la letra pequeña para entender el verdadero alcance de la medida: sólo pueden optar quienes paguen un alquiler igual o inferior a 900 euros mensuales. Y aquí llega el golpe de realidad: ¿quién demonios paga menos de 900 euros por un piso en las Pitiusas? Nadie o casi nadie. Y, desde luego, no quienes hayan alquilado una vivienda en los últimos 10 años.
El precio medio del alquiler en Ibiza y Formentera es de 33,7 euros el metro cuadrado. Un apartamento de un dormitorio supera con holgura los 1.500 euros. En muchos casos, se acerca peligrosamente a los 2.000. Por tanto, fijar el umbral en 900 euros es una burla. Estamos ante unas ayudas públicas que no ayudan a nadie porque están diseñadas para una realidad inmobiliaria que es absolutamente ajena a esta tierra. Es la enésima prueba de que en las Pitiusas vivimos en una especie de anomalía inmobiliaria a la que el Gobierno central sigue sin querer mirar de frente.
El Govern ha solicitado hace tiempo que el Gobierno de España modifique dicho tope de 900 euros, pero tal posibilidad sigue sin materializarse y, por tanto, las ayudas son inalcanzables. El conseller de Vivienda, José Luis Mateo, afirma que el Gobierno de Pedro Sánchez está abierto a aumentar el tope, pero cuando se haya aprobado el nuevo Plan Estatal de Vivienda, porque el vigente Plan (2022-2025) establece esos irreales 900 euros. Ya en 2022 era una cantidad ridícula, así que imaginen en la actualidad.
Mientras aquí seguimos instalados en un mercado donde un piso mediocre se alquila por lo que en la península cuesta una hipoteca de vivienda nueva, el Gobierno de España usa baremos pensados para la España vaciada, para territorios donde aún existe la vivienda asequible. No es el caso.
El resultado es demoledor: cientos de familias quedan excluidas desde el minuto uno. No porque no cumplan con los ingresos, no porque no acrediten su necesidad, sino porque viven donde viven. Es decir, porque viven en las Pitiusas.
¿Hasta cuándo vamos a soportar esta desconexión absoluta entre la política pública y la realidad social y económica de Ibiza y Formentera? Establecer ayudas al alquiler que apenas nadie puede solicitar porque no cumple con el principal requisito, que es pagar menos de 900 euros de renta, es como si no hubiese ayudas, lo cual es tremendo porque ante el principal problema que sufren los ciudadanos de esta tierra, las ayudas no ayudan.
Mientras nadie corrija esta anomalía, las ayudas seguirán siendo papel mojado. Y la ciudadanía, una vez más, se quedará exactamente donde estaba, pagando alquileres imposibles y poder acceder a las ayudas que le permitan pagar esas barbaridades que se piden para alquilar una vivienda. Un absoluto despropósito.
Pues critique a los inútiles que llevan tiempo manejando esta isla y han conseguido tener esos alquileres infladisimos que impiden acceder a ayudas. Ah no, que son de su cuerda. Pues ale, culpa de Pedro Sanches