La afirmación la hizo AEMET, en otoño. La Agencia Española de Meteorología no da una. Las Pitiusas soportan el invierno con más temporales en décadas. Nuestras reservas hídricas superan el 70 %.
La Gran Hambruna (años 1315-1317) diezmó Europa. El año sin verano lo llamaron. Varios años de clima catastrófico y lluvias torrenciales incesantes. En los campos inundados el grano no maduró, se pudrió o no se sembró. Dos años sin cosechas causaron una mortandad del 30 % en las zonas más afectadas. Se comió corteza de árboles, hierba, gatos, perros… Hubo canibalismo.
Aquella edad de hielo duró hasta finales del siglo XIX, aunque aquel cambio climático no sucedió porque entonces se comiesen chuletones, hubiera Ferraris, ni Pedro Sánchez viajase en Falcon hacia un mitin en Toledo.
3.000 toneladas de CO₂ generó desde su llegada a Moncloa (horas de vuelo desde 2018). Así que cada vez que me culpan del cambio climático, arranco mi coche diésel hacia un restaurante, buscando un chuletón.
El planeta está vivo y a nosotros nos acabarán matando esta cuerda de iluminados ecolo-jetas de ayahuasca con sus campañas de miedo, vacunas y mascarillas, tras hablar con la madre Tierra.
La ley europea de restauración de la naturaleza (PP PSOE) dinamita los pantanos para devolver el cauce natural de los ríos. Miles de valencianos habrían muerto sin el desvío del río Turia del General Franco. Aun así, los iluminados comunistas pancatalanistas de Compromís insisten en recuperar el cauce original. El actual es fascista.
Convirtieron los montes en polvorines de maleza. Necesitas permiso para retirar un pino caído en un camino. Vertederos ‘eco-verdes’ que, bajo lluvias torrenciales, aplastan pueblos y vecinos con toneladas de masa forestal muerta, mientras globalistas como Al Gore, Gates o los Clinton viajan en sus jet, visitando Ibiza con yates de 100 metros.
En los años 70 vendían que se derretían los polos, ¿recuerdan? En los 80 no habría gasolina; en los 90 fue la capa de ozono; hoy es el calentamiento global, y todo por tu culpa.
La polución del desarrollo industrial derivó en excelencia tecnológica, minimizando la contaminación. El demonizado CO₂ es un gas elemental en la cadena trófica de la que dependen las plantas, hoy señalado por esta multimillonaria mafia globalista, vete tú a saber por qué, a pesar de que científicos como el prestigioso Dr. William Happer, físico de Princeton, afirmase en una conferencia reciente: «Vivimos una hambruna de CO₂ en este momento... ¡Más CO₂ es bueno para el mundo...! ¡Es absurdo tratar de reducir el CO₂! Las plantas prosperan, la tierra verdea y las élites demonizan el gas de la vida para controlarte».
No importa: un comité de científicos debidamente engrasados con dinero ONU redactará el informe necesario para moldear tu juicio y hacerte creer hasta que «no tener nada te hará feliz». Lo llaman ‘El Relato’.
La administración Trump abandona el Tratado de Kioto, que persigue el CO₂, mientras Europa agoniza económicamente. No tenemos petróleo y cerramos centrales nucleares porque somos muy listos. Es la electricidad verde Eco Sostenible: molinos de viento que destrozan el paisaje asesinando rapaces protegidas y placas solares de silicio que sustituyen hectáreas verdes de olivos, convirtiendo España en el Matrix Made in China, líder global en contaminación planetaria. ¡Claro que sí!
Ninguna cantidad de evidencia persuadirá a un idiota, tampoco un granizo contundente, depender del viento o del sol, derogar el sentido común y hasta el dinero físico. Pero la naturaleza y la realidad son tozudas: este año llueve a mares, hace un frío de pelotas; con diésel y gasolina salvamos miles de vidas en hospitales durante el apagón y el que no tenía efectivo se comió su tarjeta VISA con patatas.
La ‘información oficial’ es la intoxicadora herramienta censora que señala a las redes sociales por discutirlos; lo llaman «desinformación».
Censura para imponer su ‘relato oficial’ irrebatible, eliminando el debate que permite contrastar, corregir, aprender. Por eso las temen, y por eso la ministra comunista de transición ecológica Sara Aagesen anuncia otro ‘Plan de acción frente a la desinformación climática’.
Su Gestapo declarará conspiranoico a quien niegue su «evidencia científica AEMET de crisis climática». Serás señalado por intoxicador o por delitos de odio: «Nadie es más odiado que quien dice la verdad» (Platón).
La única crisis es la intoxicación oficial e incompetencia política. Volver a mearnos en la cara como en el COVID… por nuestro bien. Encerrar nuestras mentes afirmando proteger nuestra salud. Europa hacia el ‘1984’ de Orwell, aquel miliciano que huyó de Barcelona, espantado por el terror rojo de Companys, ese santo varón golpista que la memoria histórica vende como demócrata.
«La censura es la hija del miedo, el padre de la ignorancia y el arma de los tiranos»