La joven Noelia ha sido la víctima y el Estado su verdugo. Ha triunfado la muerte sobre la vida, la rendición sobre la esperanza. Han fallado todos los engranajes y hemos condenado a muerte una víctima inocente. Noelia tuvo una infancia feliz, aunque una adolescencia llena de cruces: desde problemas económicos familiares hasta varias agresiones sexuales tres o cuatro días antes de arrojarse de un quinto piso, quedando parapléjica con tan sólo 21 años.
Según los informes de psiquiatría, la joven presentaba «síntomas depresivos» y «trastorno de adaptación con síntomas de ansiedad y depresión». A pesar de ello, Noelia se duchaba y se maquillaba sola e incluso subía escaleras con mucho esfuerzo. Algo que llama poderosamente la atención es que la propia protagonista de este drama con el peor de los finales, ha acabado con su reconocimiento de que se sentía «sola». Esto nos brinda la prueba de que hemos fallado como Estado y como sociedad.
Con tratamiento psiquiátrico desde los 13 años, edad a la que los padres se separaron y perdieron su custodia, fue obligada a entrar en un centro tutelado que, según su propio testimonio, «siempre estaba sucio, había ratas y cucarachas». Noelia no ha aguantado tras fallarle sus dos principales pilares: el Estado y la familia. Con una mirada grave tras la que todavía se escondía la belleza de la juventud, Noelia puso fin a su vida el pasado jueves causando una impactante conmoción en todo el país y reabriendo el debate de la eutanasia. ¿Debe actuar el Estado como un sicario financiado con recursos públicos o se debe destinar cada céntimo a luchar por mejorar la calidad de vida de las personas que se hallan en una situación límite? Que Dios la tenga en su gloria y en el cielo halle la paz que en vida le fue negada.
Quan una persona com la Noelia, decideix que el seu patiment és intolerable, obligar-la a continuar vivint en nom d'una "esperança" externa és una forma de crueltat institucional. El fracàs no és l'eutanàsia; el fracàs seria ignorar la seva veu. La Noelia no ha fracassat, ni nosaltres amb ella; ella ha exercit el dret a tancar el seu llibre quan ha considerat que el relat ja no podia sostenir més dolor.