Si yo me visto de lagarterana en Ibiza, tal vez alguien me aplauda, pero en general nadie me hace ni caso. Si lo hago en Mallorca, me meten preso al manicomio». Así ilustraba sobre la legendaria libertad ibicenca el Comandante de la Guardia Civil y Jefe de la Policía Judicial de Baleares durante quince años, Bartolomé del Amor, provocando las carcajadas de los asistentes a la presentación del libro El Minotauro nunca duerme, de Melqart Editorial.
Fue en el Hostal La Torre, a la hora encantada de la puesta de sol en la bahía de San Antonio, acompañado de Xisco Fuster, coautor del libro, y Ramón Mayol, romántico editor inmerso en la vorágine de los Premios de las Letras Pitiusas. El libro es una ágil conversación llena de reflexiones sobre crímenes atroces que Del Amor ha investigado en Baleares; nos habla del binomio entre libertad y seguridad, del criminal Minotauro que jamás concilia el sueño, «símbolo de la torpeza, irracionalidad, desequilibrio, vileza, ignorancia, para hacerse más gordo». En la presentación habló de mafias internacionales que también quieren hacer su agosto turístico, de una guerra al narco donde solo podemos ganar batallas, aunque Del Amor se muestra en contra de la legalización de las drogas. También de la escasez de guardias civiles en una isla muy especial. Solo en San Antonio precisa que debería haber 400 cuando hoy contamos 69.
Sin duda el salvador hilo de Ariadna para no perder la cordura en el laberinto del monstruo debe contener cierta dosis de humor, que también es amor. Y cierto chip para blindarse emocionalmente, pues, como le dijo una vez un sargento en una situación terrible y cercana: «Mi teniente, si se pone usted a llorar, estamos jodidos».