El pasado jueves no fue un día cualquiera para Formentera. El Congreso de los Diputados dio un paso que, más allá de lo jurídico, tiene un profundo significado político y simbólico: la aprobación de la reforma del artículo 69.3 de la Constitución para que nuestra isla pueda contar con representación propia en el Senado.
No estamos ante un privilegio ni ante una concesión excepcional. Estamos ante una cuestión de justicia.
Formentera lleva más de dos décadas reclamando algo que parece evidente: si somos una isla con competencias propias, si contamos con un Consell Insular plenamente constituido y si formamos parte de un territorio insular reconocido como tal, debemos tener la capacidad de defender nuestros intereses en la cámara alta en igualdad de condiciones que el resto de las islas, tanto de Baleares como de Canarias. Por ello, nuestra singularidad, nuestras necesidades y nuestros retos requieren una representación directa, clara y sin intermediarios.
En este sentido, es justo reconocer el papel que han desempeñado distintas fuerzas políticas para que esta reforma salga adelante. Lo dijo nuestro diputado nacional José Vicente Marí Bosó «esta es la Constitución de la concordia». Por eso, las grandes decisiones deben nacer del consenso y el amplio respaldo parlamentario —con la única excepción de VOX— demuestra que, cuando hay voluntad política, es posible avanzar en aquello que es razonable.
Desde el Partido Popular siempre hemos mantenido una posición clara: apoyar esta reivindicación, pero hacerlo con rigor, centrando la reforma exclusivamente en este punto y evitando abrir la puerta a modificaciones que pudieran generar inseguridad o afectar negativamente a otros territorios. Defender Formentera también implica hacerlo con responsabilidad.
Algunos dudaron de que esta demanda fuera escuchada en Madrid por la dirección nacional del partido. Hoy, los hechos demuestran lo contrario. Formentera tiene voz, tiene peso y, sobre todo, tiene razón.
También debemos poner en valor el trabajo de quienes han defendido esta causa con constancia, como la presidenta del Govern, Marga Prohens, y el propio Marí Bosó. Su implicación ha sido clave para que este avance sea hoy una realidad más cercana.
Ahora el proceso continúa en el Senado, donde deberá culminarse este cambio, aunque con este paso, estamos más cerca de contar con una representación propia en el Senado, por justicia y dignidad institucional. El Partido Popular de Formentera seguirá trabajando en la defensa de nuestro territorio y de nuestros ciudadanos.