El INE vuelve a confirmar que Baleares y España siguen batiendo récords de visitantes. El Gobierno central no ha tardado en celebrar los datos. El PSOE difundió en redes sociales mensajes presumiendo del extraordinario comportamiento del sector turístico y el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, sacó pecho por unas cifras que presentó como una demostración de la buena marcha de la economía española. Es lógico porque el turismo aporta riqueza, empleo y crecimiento, y el Ejecutivo lo considera la demostración de su exitosa gestión. Pero aquí, el PSIB-PSOE y sus dirigentes llevan meses insistiendo en la necesidad de cambiar el modelo turístico con medidas de decrecimiento. Es una posición legítima pero contradictoria con la euforia que exhibe el Gobierno de PSOE y Sumar. Quien mejor representa esa contradicción es Rosario Sánchez. Como secretaria de Estado de Turismo, forma parte del equipo responsable de una política turística cuyos resultados el Ejecutivo de Pedro Sánchez exhibe con orgullo cada vez que el INE publica nuevos récords de visitantes.
Pero como candidata socialista a la presidencia del Govern deberá convencer a los ciudadanos de Baleares de que ese mismo modelo necesita reducirse porque ha llegado a su límite. Las dos posiciones no pueden sostenerse simultáneamente sin provocar una enorme confusión. Si los récords turísticos son motivo de satisfacción para el Gobierno de España, ¿por qué serían un problema en Baleares? Y si realmente el modelo balear ha de decrecer, ¿por qué el Ejecutivo central presume precisamente de que cada año llegan más turistas? Rosario Sánchez tendrá que responder tarde o temprano a esa pregunta, porque durante la carrera electoral será imposible ignorar esa evidente incongruencia. No se puede sostener un discurso cuando se está en Madrid y defender todo lo contrario al venir a las Islas.