Pepito era un pequeño cordero que se debatía entre la vida y la muerte. Fue encontrado en una rotonda tirado, con apenas tres meses de edad. En ese momento, la fundación Natura Parc en Ibiza se hizo cargo de él y sufragó los gastos veterinarios del animal en la clínica de Sant Jordi. Ahí, y según ellos mismos explicaron en redes sociales, pensaban que «todo estaba perdido para el animal, que apenas quería comer ni moverse». Sin embargo, consiguió salir adelante y, una vez recuperado, se puso en proceso de adopción.
Fue en ese momento en el que la información llegó a Abraham, un auténtico amante de los animales -posee decenas de ellos en su finca-, quien le ha dado una nueva oportunidad, y el calor de un nuevo hogar.
Como si de un perro se tratara, Pepito sigue de manera fiel a Abraham, y le acompaña a todas partes. «Son animales muy sociales, le encanta estar acompañado», explica este. «Llevo apenas unos días con él, pero no se separa de mí en ningún momento, me sigue a todas partes».
Su paso, sin embargo, es torpe, y su andar no se asemeja al habitual de un cordero. El motivo de esto es una lesión que el corderito tiene en el cuello, además de una lesión neurológica. Es difícil saberlo con certeza, pero es muy probable que el origen sea que el animal fuera atropellado poco antes de ser encontrado en la rotonda.
Además de estas lesiones, Pepito presenta cortes en sus pelajes, algunas costras en su piel y heridas en las patas. Todo ello lo solventará con el tiempo y los cuidados adecuados. Sin embargo, desgraciadamente, esa lesión le acompañará por el resto de su vida. Esta herida, cuando lo encontraron, ya había soldado solo, motivo por el cual se ha quedado así, explica Abraham
Pepito vive en la casa junto a Abraham «no puede quedarse en el terreno de la finca, porque se pondría a llorar», explica su nuevo dueño. Explica que, cuando vio el anuncio, pensaba que era el adecuado para quedarse el animal.
Lleva con él solo desde el martes, pero ya le ha cogido mucho cariño, incluso le coge en brazos como muestra de afecto. «Es un angelito, es muy bueno», explica Abraham.
Para tratar de solventar todas esas heridas que Pepito porta, desde la clínica le han elaborado un seguimiento que ha de seguir «está con las inyecciones que terminarán en un par de días, además de unos jarabes que son reforzadores de su sistema inmunológico y leche». Sobre su dieta, explica que «come hierba todo el día, come el pienso de los caballos, come forraje también».
Pepito todavía es pequeño pero, asegura Abraham, cuando crezca seguirá viviendo en su hogar, junto a unos perros con los que «se relaciona de manera genial».
Pese a las adversidades y dificultades, Pepito ha conseguido salir adelante y ahora tienen un nuevo hogar junto a otros tantos animales en casa de Abraham.
Todos los animales merecen ser debidamente tratados. Es normal que alguno nazca con deficiencias y raramente llegan a viejos. La manada acaba por rechazarlos. Mi consejo seria, si alguno nace mal, no intenten criarlo artificialmente. Pues al final terminan muriendo y solo prolongaste su agonía por unos pocos momentos de alegría. Un cordero, no es un gato, por lo que no debes cogerlo de la misma forma "Le dificultas la respiración". Coincido en lo de sociables y cariñosos; También añadiría que tienen una muy buena memoria a corto y medio plazo.