El restaurante Tierra de Ibiza acogió el evento ‘From Waste to Taste’, que corresponde a la fase final del proyecto europeo Zero Waste Chefs EU, una iniciativa que ha durado dos años y que ha estado liderada por IbizaPreservation junto al IES Isidor Macabich y el centro educativo Tallinna Teeninduskool de Estonia. En el showcooking el profesorado de ambos centros elaboró platos íntegramente a partir de alimentos que, en condiciones normales, habrían sido desechados.
La actividad tenía como objetivo visibilizar las posibilidades de la cocina de aprovechamiento y compartir las conclusiones del proyecto, orientado a formar a futuros cocineros en técnicas sostenibles. «Queríamos mostrar que, con creatividad y formación, se puede evitar generar residuos aprovechando al máximo cada producto», explicó Itziar Arratibel, directora de programas de IbizaPreservation. También se presentaron los resultados del proyecto y la nueva Guía de Buenas Prácticas para Cocinas Residuo Cero, que recoge recetas elaboradas por el alumnado, técnicas de conservación y herramientas para aplicar en centros educativos y cocinas profesionales.
Durante el showcooking, los profesores del Isidor Macabich, Juan Tur y Juan Fernández, presentaron una receta basada en el aprovechamiento total de productos: «Cerramos la cocina hace quince días y con lo que nos sobró hicimos conservas, deshidratados, encurtidos... Nada se ha comprado para este plato». Ambos destacaron que, si bien muchas de estas prácticas ya formaban parte de su enseñanza, el proyecto ha permitido organizarlas mejor y profundizar en la filosofía residuo cero.
Por parte del centro estonio, las profesoras subrayaron la utilidad de herramientas como el sistema de recogida de residuos por categorías que observaron en Ibiza: «Es una forma efectiva de ayudar a los alumnos a identificar qué es desecho y qué se puede reutilizar».
IbizaPreservation, que centra parte de su labor en la economía circular, ha impulsado este proyecto para incidir directamente en la reducción del desperdicio alimentario, especialmente en sectores estratégicos como el de la hostelería. En la Unión Europea se desperdician anualmente más de 88 millones de toneladas de comida, lo que equivale a unos 175 kilos por persona, además de generar cerca del 10% de las emisiones de gases de efecto invernadero. «No se trata solo de reciclar, sino de conservar mejor y evitar que el alimento se convierta en residuo antes de tiempo», recordó Arratibel.