De la unión de una amistad y de las ganas de pasarlo bien surge ‘Los del Varadero’, un grupo ibicenco formado por Rubén Rubio Peña (Sant Antoni, 1995) y Manu Campanario Pineda (Sant Jordi, 1999), que cada vez va cogiendo más cabida entre los diferentes puntos de la isla y con actuaciones semanales en varios restaurantes. Lo que surgió en el verano de 2024 no pensaban que llegara a lo que es hoy en día el proyecto, con acutaciones por Ibiza, Formentera y Mallorca. Tras un concierto que no podían imaginarse en las Festes de la Terra, el grupo toca este sábado, a las 22 horas, en Cala Llonga con motivo de las fiestas.
—¿Cómo empieza ‘Los del Varadero’?
—Un día estábamos en un bar donde había un grupo tocando y en el descanso salí con la guitarra y otro día salimos los dos y tocamos unos temas. La gente nos hizo historias y las compartimos y a raíz de ahí nos escribió una chica de un bar de Sant Antoni por si queríamos ir algún día a hacer un concierto. Dije que sí y le dije a Manu qué le parecía, porque fue un martes y el concierto era para el domingo, y me dijo que adelante. No teníamos absolutamente nada de material ni repertorio, pero de la noche a la mañana lo conseguimos todo y para adelante.
—¿Vosotros ya hacíais por vuestra cuenta cosas antes de esta oportunidad?
—R: Yo ya tocaba anteriormente la guitarra y alguna vez lo hice en el Coro Rociero de Sant Antoni, pero nunca me había centrado en esto. Manu tampoco, pero nos conocimos entrenando y a raíz de eso nos hicimos amigos y cuando quedábamos si que tocábamos algo, por lo que de ahí sí que empezó también todo.
—¿Qué os hizo decantaros por el género que tocáis?
—R:Nos gusta mucho el mismo típico de música, que es un estilo pop-flamenco-rumba y fue un poco lo que nos conectó realmente. De hecho, en una comida de un entreno me llevé la guitarra y lo que tocaba era rumba y ahí fue cuando Manu aprendió a tocar.
M: Exacto. Yo sabía algunas cosas, pero le dije que necesitaba que me enseñara. Él me enseñó y de ahí ya quedábamos para tocar.
—¿Cómo fue esa sensación de que os llamaran de un lugar para tocar para la misma semana?
—Mirándolo ahora es una locura. Era de la noche a la mañana; no teníamos nada preparado, pero fue cuando lo conseguimos todo. Desde ahí nos ofrecieron tocar todos los jueves del verano de 2024, pero el hecho de tocar semanalmente nos dio la oportunidad de hacer otros bolos y a día de hoy ha sido una locura el montón de bolos que han salido, que han llegado a ser hasta cinco por semana.
—Porque todo esto empieza el año pasado.
—Sí. De hecho, nosotros empezamos solos, pero teníamos un compi que era percusionista, pero se fue en invierno y en noviembre nos ofrecieron tocar en un evento para recaudar dinero para las víctimas de la DANA en Sant Antoni y paralelamente también nos surgió un bolo en las casetas. A raíz de ahí hablé con un profesor de mi instituto, Guillem Nadal, para venir ya que toca la trompeta para hacer algo más grande y él también habló con un amigo suyo percusionista, Dani Illán, y también se unió al carro y de ahí nos tiramos todos juntos el invierno. En verano, cuando ellos no están, porque son profesores y se vuelven a Mallorca, está con nosotros Toni Boned a la percusión y también ha estado Manolo Matoses con el bajo.
—¿Por qué ‘Los del Varadero’?
—Cuando nos contactó la chica donde íbamos a tocar nos dijo que necesitaba nombre y foto del grupo. No sabíamos qué decir ni qué foto pasar, pero resulta que a principios del año pasado íbamos mucho a los embarcaderos de Cala Tarida y como nos llevábamos la guitarra, queríamos que el nombre hiciese alusión a esos momentos. Ni ‘Varadero’, ni ‘Caseta’, ni ‘Embarcadero’ pegaban y fue pensar «quiénes son esos», pues los que están siempre en el varadero. Entoces sale ‘Los del Varadero’.
—Y poco a poco se va llenando de público los sitios a raíz de esa actuación.
—Pues sí. En abril nos salió un bolo bastante grande en Sant Jordi por las fiestas. Se hacía la frita de porc y nos llamaron para tocar. Tocamos en la plaza, que estaba a rebosar de gente, y fue un momento bastante guay, porque hasta el momento fue el bolo que más gente habíamos tenido.
—¿Cuál ha sido el concierto que más ilusión hecho?
—La feria de abril. Se hizo la feria andaluza este año y los de la Hermandad del Rocío nos dijeron de tocar. Fue una sorpresa porque no nos esperábamos que hubiese tantísima gente y la caseta estaba a reventar. Fueron cuatro horas que nos lo pasamos muy bien. También en las Festes de la Terra nos lo pasamos súper también.
—¿Qué tal actuar en unas fiestas tan grandes como las Festes de la Terra?
—No le dimos tanta importancia hasta que nos vimos en el programa de fiestas. Nosotros hacemos esto por diversión, no por llegar a un objetivo, pero el hecho de que nos invitaran fue guay en el momento de darnos cuenta de la repercusión que podía llegar a tener para nosotros ese evento.
—¿Cómo acoge la isla vuestras actuaciones
—R: Muy bien. Tenemos un tip diferente, que es que nos encanta liarla con el público en todos los niveles. No saben lo que va a pasar cuando estoy en el escenario ni yo mismo lo sé, pero le damos bola y para adelante. Queremos hacer al público partícipe y al darles un poco de ánimo e incluso he llegado a tener hasta miedo de la fiesta que hemos llegado a liar. De hecho, como anécdota, siempre acabamos los conciertos entre el público. Hace unas semanas, en una de nuestras actuaciones levanté la guitarra hacia arriba y sin fijarme que había un ventilador, la guitarra salió volando como si alguien le hubiese dado. De golpe veo a un chico le había dado la guitarra en la cabeza y nos quedamos todos flipando, pero el chico está bien y era amigo nuestro por suerte.
—Dejando de lado los conciertos, ¿cuáles son los mejores momentos que habéis vivido con este proyecto?
—La convivencia, es decir, ensayar o quedar nosotros, además del postconcierto. Cuando estamos juntos cada uno está más loco y hacemos una buena unión. Fuera equipo también lo pasamos bien con el público.
—¿A qué proyectos aspira ahora mismo ‘Los del Varadero’?
—R: Vengo justo de un festival de música y vengo con muchísimas ideas para que aspire a algo más el proyecto. Al final siempre tocamos canciones conocidas bastante rumberas con un toque personal, pero viendo que esto está yendo bien, sí que nos gustaría hacer un proyecto en el que grabemos nuestras canciones y llegar a sacar un álbum.