La jornada de homenaje a las personas mayores de 80 años del pueblo de Santa Eulària des Riu comenzó al mediodía de este sábado con una misa celebrada en la capilla de Lourdes, oficiada por el párroco, Don Josep Lluís Moya, y acompañada de manera magistral por el Coro Rociero. La interpretación del Padre Nuestro logró emocionar a buena parte de los asistentes, en un templo repleto de familiares y vecinos.
Durante su homilía, el sacerdote contrapuso las figuras de Cirilo y Metodio, cuya onomástica se celebra el 14 de febrero y que son considerados patronos de Europa. Ambos hermanos, evangelizadores del siglo IX en la Europa central y oriental, son reconocidos por haber creado el alfabeto glagolítico —precursor del cirílico— y por su labor de inculturación del cristianismo en lengua eslava, un hito que contribuyó decisivamente a la expansión cultural y religiosa del continente.
Don Josep quiso poner en valor la labor de los mayores del municipio, «que han sostenido y construido la cultura y la Fe para continuar día a día con la construcción de la Iglesia. Sin ellos, las siguientes generaciones no seríamos lo mismo».
Encuentro
A la salida de la misa, un tren turístico trasladó a buena parte de los homenajeados desde la capilla de Lourdes hasta el Palacio de Congresos de Santa Eulària, donde la tradicional comida se convirtió en el punto álgido de la jornada. Este año se alcanzó un récord de participación con 540 comensales.
«Este año hay mucha más gente que en años anteriores; se ve que habría algún tipo de pequeño ‘boom’ de natalidad hacia 1946», comentaba Carmen Ferrer, alcaldesa del municipio, en referencia al incremento significativo de vecinos que han alcanzado los 80 años. «Ya hay censadas alrededor de 770 personas octogenarias», añadió.
El hall de entrada del recinto se quedó pequeño para acoger a las personas homenajeadas junto a sus acompañantes, lo que obligó a habilitar dos salas adicionales para dar cabida a todos los invitados.
Testimonios
Entre risas y reencuentros, Carmen celebraba su estreno en la cita: «Es una fiesta muy bonita, este es el primer año que vengo. Hasta ahora he sido demasiado joven para venir», explicaba junto a Maruja, su acompañante.
A su lado, Catalina de Can Joan Pere Llarg presumía de veteranía: «Este es el tercer año que me invitan: el próximo 26 de abril cumplo 83», comentaba, subrayando que «esta celebración va muy bien para sacarnos de casa», mientras miraba de reojo a Tomás, su marido. «Aunque yo cumplo los 80 este año, ya es la tercera vez que vengo, las anteriores como acompañante y esta como uno más», añadía él, recordando sus más de seis décadas en la isla.
La comida se ha consolidado como una tradición anual. «Cada año nos juntamos las mismas; la primera que llega reserva sitio para las demás», explicaba Anna de Can Perot, de 83 años, sentada junto a Margarita de Can Sala (86), María (88), Antònia (80) de Can Riera y Catalina de Can Xicu Musson, quien a sus 93 años zanjaba entre bromas: «¡Todas estas no son más que unas novatas!».
Los acompañantes no dejaron de atender a sus mayores. Vicent acompañaba a Toni de Ca na Eulària (82), Guillermina Guasch (80), Carmen (81) y Rosa (82) de Can Palerm. Al otro lado de la mesa, Maria Antònia (81) también se estrenaba como homenajeada en una comida a la que «ya había venido un par de años antes como acompañante de mi marido», en referencia a Toni Bernat de Cas Ferrer (83), sentado junto a ella y a otro de los veteranos del encuentro, José Parrón.
Reconocimiento
Antes de que el equipo de camareros comenzara a servir el menú, la alcaldesa agradeció a las personas asistentes «haber hecho de Santa Eulària lo que es hoy gracias a sus valores, trabajo y principios que han hecho subir al pueblo». Ferrer también quiso destacar el aniversario de una de las homenajeadas más veteranas, que cumplía 90 años rodeada de familiares, amigos y centenares de compañeros de generación, en una jornada que volvió a demostrar que la memoria viva del municipio sigue ocupando un lugar central en sus fiestas patronales.
Pep THomenaje...H.