El amor por la isla se tradujo este 14 de febrero en esfuerzo físico, cuerdas y seis horas ininterrumpidas de trabajo en algunos de los puntos más inaccesibles del litoral. Ibiza Hike Station llevó a cabo una acción de extrema dificultad técnica en la que logró retirar aproximadamente 1.000 kilos de residuos acumulados durante años en acantilados, pendientes rocosas y espacios naturales protegidos donde no llega la limpieza convencional.
La intervención, realizada con motivo de San Valentín bajo el lema ‘amor a la isla’, movilizó a 20 voluntarios que afrontaron uno de los raids más exigentes organizados hasta la fecha por la entidad. La dificultad del terreno y el peso de los materiales extraídos elevaron al máximo la exigencia física y técnica del operativo.
Entre los residuos retirados se encontraban motocicletas antiguas abandonadas, grandes estructuras de hierro, restos metálicos incrustados en la roca y focos de acumulación de plástico con más de 50 botellas concentradas en un mismo punto. También se actuó en playas y calas de muy difícil acceso, donde la basura permanecía dispersa desde hace años.
Para completar la operación fue necesario utilizar cuerdas, realizar maniobras de descenso controlado y aplicar protocolos de extracción manual para retirar materiales pesados en condiciones de elevada complejidad.
Desde la organización explican que este tipo de intervenciones se activan en enclaves donde la logística impide una actuación ordinaria y donde los residuos permanecen durante largos periodos de tiempo. El objetivo es claro: restaurar completamente los espacios naturales protegidos y eliminar cualquier rastro humano visible.
Ibiza Hike Station cuenta actualmente con una red de 1.600 voluntarios preparados para futuras acciones ambientales. La entidad advierte de que el aumento anual de residuos en el entorno natural de la isla exige una respuesta organizada, constante y técnicamente preparada, al tiempo que hace un llamamiento a la responsabilidad colectiva para evitar el abandono de basura tanto en la naturaleza como en los núcleos urbanos.
La jornada concluyó con un sentimiento compartido de orgullo entre los participantes, conscientes de haber contribuido de forma directa a la protección de uno de los principales patrimonios de Ibiza: su entorno natural.